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Archive for the ‘General’ Category

Por fin se dieron a conocer las listas de las nominaciones al Oscar y HP7 P2 se encuentra ubicada en tres categorias (lamentablemente no se le hizo a Alan Rickman)

  1. Mejor Direccion Artistica, donde será un milagro si gana al enfrentarse con 4 potenciales ganadoras a Mejor Pelicula.
  2. Mejores Efectos Especiales donde sus principales oponentes seran “Hugo” y “Transformers” en ese orden.
  3. Mejor Maquillaje donde definitivamente la rival a vencer es “The Iron Lady”

Ojala y se haga al menos con una estatuilla, sin duda su gran apuesta sera por la nominacion a Efectos Especiales, y una estatuilla dorada seria un mejor epilogo para la pelicula que “19 Años despues”

MEJOR DIRECCIÓN ARTÍSTICA

  • “The artist”
  • “Harry Potter and the Deathly Hallows Part 2”
  • “Hugo”
  • “Midnight in Paris”
  •  “War horse”

MEJORES EFECTOS ESPECIALES

  • “Harry Potter and the Deathly Hallows Part 2”
  • “Hugo”
  • “Real Steel”
  • “Rise of the planet of the apes”
  • “Transformers: Dark of the moon”

MEJOR MAQUILLAJE

  • “Albert Nobbs”
  • “Harry Potter and the Deathly Hallows Part 2”
  • “The iron lady”

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Los días se sucedían uno tras otro, aunque no con la fluidez con que recordaba, parecía que el sol no sentía la necesidad de ocultarse tanto como en el mundo exterior, por lo que los días parecían eternos en aquel lugar, mientras las noches pasaban como un suspiro. El clima permanecía impertérrito, aquel aire estival, que se sentía sin oírse, seguía soplando su cálida brisa y apenas si refrescaba por las efímeras noches.

El entrenamiento era, si bien muy exigente, bastante rutinario, corrían todas las ¿mañanas? Por un tiempo indefinido, pero de alguna forma aquel chico sabía exactamente el momento para decir basta, quizás contaba con algún reloj adecuado para esa habitación. El desayuno se componía invariablemente de las frutas que recolectaban del bosque despues de correr, lo que logró que los primeros días desayunasen lo que había en los arbustos más bajos, ya que no había fuerzas para trepar a los arboles donde se adivinaban las frutas más apetitosas y aquel chico se rehusaba a proveerles más comida de la que ellos pudiesen recolectar. Una vez terminado el desayuno seguía la invariable lección de pociones, puesto que Ryujan no era un mago, lo único que podían obtener de magia de él eran los libros que se encontraban en el segundo piso de sus habitaciones. Había ahí una gran colección de libros y un estante que, según sus propias palabras, le había regalado la señorita Helga, el cual parecía no vaciarse nunca de los ingredientes para las más diversas pociones.

Durante ese tiempo el joven solía ausentarse, más de una vez Hermione lo había visto dirigirse al bosquecillo en el que se adivinaba la silueta de un pequeño lago. El resto del día consistía en practicar su resistencia muscular con ejercicios raros en una sola postura pero que exigían un considerable esfuerzo, aunque a Neville parecían no serle desconocidos.

Cuando la luz menguaba en lo que podía llamarse el atardecer generalmente Ryujan encendía alguna fogata en la que colocaban algunos pescados atrapados en el lago, también por regla general estas cenas estaban acompañadas de un silencio incómodo, ya que ninguno de los que estaban ahí parecía ganar algún premio por ser un buen conversador, y la única vez que Harry había preguntado cómo había conocido a Helga Hufflepuff, Ryujan lo había ignorado olímpicamente para dirigirse a su habitación. Sin embargo Hermione decidió intentarlo de nuevo.

-¿Por qué haces esto?- le pregunto sin más mientras comían.

-¿Entrenarlos? Porque es lo que la señorita Helga me pidió que hiciera.

-Si pero, esperar mil años dentro de este lugar solo para eso me parece bastante…- Hermione no estaba segura de la palabra con la que podía definirlo pero Ryujan le evito la incomodidad interrumpiéndola.

-A veces uno debe hacer las cosas porque no hay nadie más quien las pueda hacer. En mi pueblo mi padre era el mejor maestro y yo había aprendido y dominado todas sus técnicas a muy corta edad. La señorita Helga me encontró cuando fue a buscar a mi hermana, y a pesar de que ella era especial fui yo el elegido para esta misión.

-¿Especial? ¿Quieres decir?

-Como ustedes, ella podía hacer magia.

-¿Y qué fue de ella?- pregunto Harry, al parecer los demas habían seguido el hilo de la conversación.

-¿Qué crees que le pasa a las personas una vez que han pasado mil años?- pregunto Ryujan en tono hosco.

-Cierto, perdón, pero me refería a durante, el tiempo que vivió.

-La señorita Helga le ofreció un lugar en su escuela, donde aprendería a dominar la magia, pero ella lo rechazó, nuestra familia se hacía cargo de Kamigawa desde que el primer antepasado nuestro estuvo ahí, los hombres se dedicaban a entrenar guerreros y las mujeres eran las curanderas del pueblo, no podíamos dejar de lado esa responsabilidad, asi había sido siempre, hasta que yo rompí la tradición. Mi padre estaba furioso cuando le dije que iba a ayudar a la señorita Helga, pero yo había tomado una decisión, asi que partí y unos días despues estábamos ingresando por esa puerta de dos perillas y..

-¿Dos? La nuestra tenía cuatro- dijo Ron.

-Es obvio, la puerta aparece con la cantidad que se requiere para entrar Ron- contesto Hermione con tono condescendiente, y se volvió hacia Ryujan ignorando la probable replica que Ron estaba a punto de pronunciar.

-En realidad no lo sé- dijo Ryujan- pero aún recuerdo esas perillas con la consistencia del humo que por un momento crees que no vas  a poder tomarlas hasta que lo haces. La señorita Helga construyó este lugar y hechizo las plantas y los estantes para que nunca faltase comida o ingredientes, también le hicieron algo a la habitación, por eso los días duran tres veces más y el aire es más pesado.

-También creo eso- dijo Ryujan despues de una pausa señalando hacia el bosquecillo.

-¿Que hay ahí?- pregunto Hermione.

-Kamigawa- contesto Ryujan levantándose- y creo que ya va siendo hora de que lo conozcan.

Caminaron hacia el bosque sin decir una palabra, las sombras del atardecer se iban haciendo más oscuras y cuando llegaron a la orilla del lago la noche era plena sin embargo el lago parecía estar indeciso ya que, mientras la mitad más cercana a ellos se encontraba sumida en sombras, la mitad más alejada parecía ser mediodía de un día de otoño, las hojas de color oscuro decoraban un caminillo de piedras en el que se adivinaban apenas unos pocos edificios que parecían abandonados hace siglos.

-Eso que ven ahí es Kamigawa tal como está ahora, a través de este lugar he podido observar a la gente ir y venir a lo largo de mi estancia aquí, o al menos de algún tiempo de mi estancia, por algún motivo, la gente empezó a dejar de venir a los templos, poco a poco el lugar se ha ido quedando vacio.

-¿Esos son templos?- pregunto Harry

-Son los templos de los antiguos dioses de Kamigawa, los dragones imperiales, espíritus muy poderosos que protegían el plano físico de las amenazas del mundo espiritual. Eran 5, El Dragón Azul  Keiga, la estrella de la marea, Guardián del mar, de las criaturas marinas y del tiempo.  El Dragón Blanco Yosei, la estrella de la mañana, Guardián del día, de las criaturas aladas y de la energía del sol. El Dragón Rojo  Ryusei, la estrella fugaz, Guardián de los seres terrestres, de la fuerza interna y del poder. El Dragón Verde  Jugan, la estrella ascendente, Guardián de la naturaleza y de la energía vital. Y por último el Dragón Negro Kokusho, la estrella del atardecer, Guardián de la noche y la obscuridad, amo y señor de la muerte.

-Cada uno de ellos representa la parte necesaria para derrotar el mal que se avecina, cada uno de ellos debe encontrar su esencia para liberar el potencial que guarda dentro y cumplir con la profecía, por eso vine aquí, la señorita Helga prometió que si venia aquí podría entrenar a los nuevos dragones… y ser parte de ellos.

-O sea que nosotros, ¿somos ellos? –pregunto Hermione.

-Asi es.

-¿Pero porque nosotros?- pregunto Harry.

-Ya se los dije, a veces nadie más puede hacer las cosas por nosotros. Además, una vez que terminemos con esto recibiré la recompensa que me prometió la señorita Helga, el reloj que marcha hacia atrás.

Siguiente Capitulo.

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La puerta se abrió para los cuatro a la vez, curiosamente ninguno recordaba haber cerrado la puerta, el primero en dar un paso hacia dentro fue Ron, sus pie se dobló por el tobillo y cayo de bruces al suelo, Harry y Neville intentaron ayudarlo a incorporarse solo para correr la misma suerte.

-¿Sintieron eso?- pregunto Hermione que no se había movido de su sitio. -Fue como atravesar por niebla y… – se detuvo a media frase al observar a sus compañeros que se incorporaban lenta y trabajosamente.

-Chicos sus ropas.

– ¿Que tienen nuestras ropas?- pregunto Ron volteando a ver a Hermione y abriendo la boca en una cómica “o” para despues soltar una carcajada. –Hermione ¿cuándo te encogiste?

A pesar de ser casi idénticos en estatura cuando entraron en la habitación, ahora Ron sobresalía más de cinco centímetros por encima de Hermione.

-Yo no me encogí tonto- le respondió Hermione ácidamente- Eres tú al que le crecieron los pies, tanto que no puede dar un paso sin tropezarse con ellos.

Las orejas de Ron parecieron fundirse con su cabello, Harry y Neville habían terminado de incorporarse y aunque habían aumentado un poco de estatura su diferencia no era tan notoria como la de Ron.

-Wow- exclamo Harry al observar las prendas que vestían.

Sus túnicas parecían haberse perdido al traspasar la puerta y fueron sustituidas por ropas al parecer de lino adornadas con caracoles, blancas para Hermione, rojas para Ron, negras para Harry y verdes para Neville, sus ropajes estaban adornados con botones de conchas marinas y ahora calzaban unas zapatillas bastante ligeras y cómodas.

-Chicos, miren- dijo Neville llamando la atención del resto.

Los otros voltearon hacia donde surgía la voz de Neville y tuvieron que hacer un esfuerzo para cerrar sus bocas, ante ellos se extendía un prado con un pasto verde y fresco, no había techo visible y si lo había compartía el hechizo del gran comedor puesto que el sol brillaba esplendorosamente en un cielo con apenas unas pocas nubes, el clima era bastante caluroso a pesar que en Hogwarts ya se empezaban a notar los estragos de los vientos otoñales que anuncian el inminente invierno.

A lo lejos se observaba una construcción, rudimentaria, caminaron en esa dirección. A pesar de que el sitio parecía el ideal para realizar un día de campo, no desestimaron el hecho de que había un silencio antinatural, ni siquiera el viento sonaba a pesar de que lo podían sentir en el rostro, y fluyendo a través de las ligeras ropas, las cuales más de uno mentalmente agradecía, puesto que con las túnicas aquel clima estival hubiese sido insoportable.

-No parece estar lejos- dijo Ron-  voto porque nos acerquemos allá.

-Me parece que no tenemos opción -dijo Hermione quien no estaba mirando la construcción a la distancia- cuando voltearon pudieron notar que la niebla que los había envuelto al cruzar la puerta había desaparecido, y el prado se extendía también en la otra dirección hasta donde alcanzaba la vista.

Parecieron ponerse de acuerdo sin agregar nada más y emprendieron el camino hacia la construcción, aunque no parecía lejana les tomo más de diez minutos hacer el recorrido. El edificio era una construcción de piedra con una puerta sin perilla que se abrió al primer empujón de Neville. La estancia era grandísima más del doble del salón comedor de Hogwarts, al final se apreciaba una escalera que daba acceso a un piso superior, la única iluminación partía de la luz del sol que entraba por las múltiples ventanas.

-¿Hola?- pregunto tímidamente Hermione mientras entraban en la estancia, sus pasos resonaban de forma lúgubre.

– ¿Hay alguien aquí? Qué tontería siempre preguntaban lo mismo en las películas que solía ver con sus padres –pensó y no pudo evitar una punzada de dolor al recordarlos en esas tardes.

-Parece que no hay nadie- dijo Harry carraspeando para poder darle volumen suficiente a su voz, de repente un vaso de agua o de zumo frio se convirtió en el mayor anhelo de Harry. Una sombra pareció deslizarse entre la luz de dos ventanas hacia la izquierda, instintivamente saco su varita y los demas lo imitaron, para sorpresa de todos, estas estaban sujetas por un cordel que lo hacía muy práctico para llevarlas.

-¿Ya es hora?- dijo la sombra, la voz sonó distorsionada y les dificulto ubicar el lugar de origen.

–¿Hora de qué? -pregunto Ron.

–Discúlpenme- dijo la sombra de nuevo y sin ningun aviso se precipitó sobre Ron, algo parecido a una espada surco el aire golpeando la muñeca de este lanzando su varita por los aires, Harry disparó un hechizo que rebotó sobre la espada de la sombra y fue a impactar a Neville, o lo hubiera hecho, si este no hubiese saltado hacia un lado apartándose de la trayectoria, Ron intentó buscar su varita pero un golpe con el canto de la espada lo puso fuera de combate, Hermione se unió al ataque lanzando un hechizo que fue hábilmente desviado y que esta vez sí impacto a Neville derrumbándolo contra una pared, la espada se movió hábilmente y desarmó a Hermione, Harry intentó lanzar otro hechizo pero la sombra le lanzo una cadena que se enredó sobre sus pies, y un segundo despues yacía en el suelo y su varita rodo fuera de su alcance.

Rodo sobre sí mismo por el suelo hasta alcanzarla, Neville y Ron ya estaban incorporándose también, con las varitas en ristre, la espada finalmente se desenvaino de su funda con un sonido escalofriante y la punta quedo a milímetros de la garganta de Hermione.

-Bajen sus varitas, ahora- los tres solo dudaron un instante y soltaron sus varitas que cayeron al suelo con un repiqueteo.

-Déjela en paz- dijo Ron.

-¿Cómo pueden ser tan idiotas?- Pregunto la sombra- Les dije que bajaran sus varitas, no que las tiraran, he esperado cientos de años y me envían a solo un montón de muchachitos tontos. ¿Qué hubiera pasado si el enemigo hubiese sido real? ¿Eh? Los hubiera matado a todos.

La sombra dio unos pasos hacia la pared olvidándose de Hermione y con un tajo de su espada cortó un cordel, la luz entro a raudales una vez que la cortina semitransparente dejo de cubrir las ventanas. El chico vestía ropas muy similares a las suyas, pero de un color azul rey rematado con un sombrero vietnamita cuya sombra le cubría la mitad del rostro.

El joven, no se le podía llamar de otra forma, Harry calculo que no llegaría a la mayoría de edad, tomo varios frascos de una mesa y ofreció uno a cada uno de ellos.

-Tómenlos, les hará bien, y síganme- y sin esperar respuesta salió por la puerta.

***

Loria estaba muriendo, sus latidos eran lentos y pausados y su piel se tornaba más pálida con cada minuto que pasaba.

-Casi es momento- dijo Hugo, aspiro el aire profundamente y una sonrisa de satisfacción llenó su rostro.

-Observa y aprende- le dijo a Tom, ahora tendrás el conocimiento que buscabas cuando nos conocimos.

-Muy gracioso, porque no me lo mandas por lechuza a hace una hora cuando aún me importaba- respondió Tom, aunque sin acritud, al parecer la situación le divertía bastante.

-Aquí estas- dijo Hugo -Hermana mía, hoy renacerás y compartirás mi venganza, vivirás para resarcirte de todo el daño que sufriste- las sombras parecieron agitarse a su alrededor y el viento se desató en el exterior de la tumba.

–Sangre de mi sangre renace y vive- Hugo empezó a entonar un cantico, un cantico que sin duda Santi reconocería desde su eterna prisión pétrea. Una sombra más oscura que las demas descendió sobre el cuerpo de Loria mientras Hugo cortaba con su varita su muñeca. Las últimas gotas de sangre de Loria se mezclaban con la sustancia alquitranada de la sombra, una vez hubo ingresado por completo la herida sanó por si sola.

Loria abrió los ojos y dirigió a Hugo una sonrisa radiante. –Lo logré, funcionó, recordamos el lugar.

-Sí, sí, si- respondió Hugo con ademan maternal acariciando la sedosa cabellera de Loria.-Lo logramos, ahora descansa, hermana mía.

***

Se sentaron a la sombra de uno de los árboles, la bebida los reconforto de manera instantánea y les recobro las fuerzas gastadas en el trayecto y la pelea.

-¿Quién eres? – pregunto Hermione la poción había teñido su rostro levemente y parecía mas despierta de lo normal.

-Mi nombre es Ryujan Mabuza, he estado esperando desde hace mucho tiempo a que el guía llegara para su entrenamiento, la señorita Helga me proporciono un lugar idéntico a donde yo nací para esperar.

-¿Helga? ¿Helga Hufflepuff? La…

-Si, la fundadora de Hogwarts- completo Ryujan la frase de Hermione.- Ella me puso aquí hace tanto tiempo que ya perdí la cuenta.

-Deben ser mas de mil años- tercio Ron con cara de asombro- ¿Cómo pudiste aguantar tanto tiempo aquí?

-Mil años- la mirada de Ryujan se dirigió a un bosquecillo colina abajo donde se adivinaba la silueta de un estanque.

-Bueno, supongo que si ya esperamos tanto un día mas no hará diferencia, les mostrare sus habitaciones y la biblioteca para que puedan instalarse, mañana iniciaremos con el entrenamiento.

-¿Que clase de entrenamiento nos darás?- pregunto Neville.

-Es obvio, hechizos de ataque y defensivos, y algún tipo de magia oriental- respondió Harry que no le había pasado por alto la indudable apariencia asiática de Ryujan.

-No, su entrenamiento será más físico, les ayudare a aumentar su resistencia y su agilidad, y por las tardes aprovecharan la biblioteca para adiestrarse en la preparación de pociones.

-¿Quieres decir que no nos vas a enseñar ningún hechizo? No pretenderán que nos enfrentemos a lo que sea que venga como si fuéramos una especie de Bruce Lee- dijo airada Hermione, su pelo, que ahora ya no estaba trenzado, se alboroto aun mas con los ademanes que hacia.

-No se quien sea ese tal Lee que mencionas, pero yo voy a hacer lo que la señorita Helga me pidió que hiciera.

-Pero algún hechizo habrás de conocer, algo que le hayas aprendido a Helga- dijo esperanzado Neville.

-No podría aunque quisiera, yo no puedo hacer hechizos, creí que era obvio, yo… soy un muggle.

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HP y la Guerra de las Almas
Cuarto y ultimo tomo del Fic

 

Ultimo tomo del fic, la imagen refleja mucho de los planes de Lord Voldemort.

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HP y la Sombra de la Muerte
Tercer Tomo del Fic

Todavia ni siquiera empezamos el segundo tomo y ya estoy anunciando el tercero.

¿La razón?

Ambos Tomos ocurren de manera simultanea, solo que con protagonistas diferentes desencadenando una espiral que los llevara a unir sus historias en el Cuarto y ultimo tomo del Fic.

Saludos.

Daiko.

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Fan Art Tomo 2 del Fic

Harry Potter y Los Guerreros del Tiempo
Segundo Tomo del Fic

El fin de la primera parte esta muy cerca e iniciaremos inmediatamente con la segunda parte.

Espero que llene sus expectativas.

Un saludo.

Daiko.

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La habitación parecía estar completamente a oscuras, apenas traspasaron ambos la puerta, esta se cerró a sus espaldas y desapareció fundiéndose con la pared. Hermione saco su varita proyectando una débil luz, se dieron cuenta que en realidad estaban en un pasillo el cual era estrecho y largo, muy largo, a Harry se le antojo que media varios kilómetros, al final un punto señalaba lo que parecía una luz.

-La puerta desapareció- dijo Hermione con una nota de preocupación.

-Parece que haya hay luz, quizás de ese lado está la salida, será como las escaleras que cambian de lugar, quizás saldremos en el comedor o en el atrio o algo asi.- y empezó a caminar por el pasillo.

Hermione, que no había olvidado su experiencia subterránea en Ravenclaw titubeo un momento antes de seguir a Harry, pero entre la idea de caminar a lo desconocido y quedarse sola… -Bueno preferiría estar en la biblioteca leyendo un libro.-se dijo más para sí misma ya que Harry había adelantado unos metros, casi corrió el espacio que los separaba hasta alcanzarlo, la luz parecía hacerse más grande conforme avanzaban. No había distracciones puesto que el pasillo solo ofrecía paredes desnudas sin ninguna decoración.

-Ojala tuviésemos más luz- dijo Hermione estremeciéndose ligeramente, al instante como si un genio hubiese decidido conceder cada capricho de la niña varios orbes de luz aparecieron sobre ellos iluminando varios metros hacia el frente y hacia atrás de donde se encontraban.

-Wow, que buen hechizo- exclamó Harry.

-No he sido yo- contesto Hermione.

-¿Entonces quién? Porque yo tampoco he sido dijo Harry mostrando su varita que aun llevaba empuñada en la mano.

-No lo sé, no… no tienes la sensación como de que alguien nos observa.

-Uuuhh, Uuuhh – dijo Harry, intentando imitar un fantasma pero se detuvo al ver la expresión de Hermione. Despues de todo, la chica era de origen muggle y para el que había vivido varias experiencias con fantasmas y que cualquier muggle saldría corriendo al verlas, aquello no tenía nada de especial, pero al parecer para la chica era diferente.

-Mira si alguien quisiese perjudicarnos le sería más provechoso dejarnos a oscuras.

-Sí, tienes razón- Hermione no se veía del todo convencida pero Harry decidió no insistir en el tema, se habían detenido y detenerse le daba oportunidad de pensar y justo ahora no quería pensar, quería llegar a la luz y ver que había ahí.

Caminaron varios minutos, en los cuales la luz se fu haciendo más y más grande hasta que descubrieron el contorno de una entrada en forma de arco, no más alta que la puerta por donde habían entrado, el cuarto al que conducía era enorme, quizás del tamaño del gran comedor, o quizás daba ese aspecto por el hecho de estar increíblemente vacio.

-¿Dónde crees que estamos?

-No lo sé, déjame ver, entramos por el sexto, no el séptimo piso, y no he sentido que descendamos en el pasillo, tampoco ascendimos puesto que no costaba esfuerzo caminar, y a juzgar por las ventanas yo diría que estamos en una de las almenas del castillo, en una donde nunca he estado antes, pero es un castillo grande y tenemos poco tiempo asi que no lo hemos podido explorar todo, dudo que alguien haya podido explorarlo todo asi que…

-Sssh- la interrumpió Harry, Hermione le caía bien, pero cuando se ponía a explicar algo más complicado que una mesa no había quien la callase, además algo había llamado su atención, a pesar de la luz que entraba en las ventanas había una parte de la habitación que estaba completamente a oscuras, aunque algo se alcanzaba a notar ligeramente, era un especie de silueta, si definitivamente era una silueta y tenía puesto un sombrero de mago.

-¿Hola?- dijo Harry intentando sonar amable pero con su varita en ristre.- Mi amiga y yo estamos un poco perdidos, la escalera nos desvió y terminamos aquí.- Hermione levanto una ceja, Vaya que el chico mentía con facilidad.

-Quizás si usted pudiera orientarnos como regresar al comedor o alguna parte conocida del castillo se lo agradeceríamos. –ahora que se acercaban más, el tipo parecía estar de espaldas.

-Por supuesto- dijo al fin el hombre- si desean salir solo deben pedirlo.

-¿Perdón? Es lo que le estamos diciendo queremos salir.

Como si hubiese sido un conjuro en una de las paredes apareció una puerta.

-¿Lo ven? Hogwarts siempre ayuda a quien lo pide, ahí tienes tu salida Harry Potter.

-Gracias, ya nos… ¿Cómo sabe mi nombre?

-Conozco a todos y cada uno de los alumnos de este colegio, de igual forma que conozco a la señorita Granger, de igual forma que conocí a tus padres. Desde que ingresaron supe que terminarían juntos y que el resultado sería espectacular.

-No quiero hablar de mis padres en este momento, asi que mejor nos marchamos, le agradezco la ayuda.

-No te la he dado yo,  tú lo has hecho, pero el punto no es porque vas a salir de aquí sino ¿porque has entrado?

-Ya le dije, nos desviamos y…

-Esta es una habitación especial- dijo la sombra interrumpiéndolo- Si yo pido flores- y al instante un puñado de flores apareció entre ellos y la sombra- Si pido que haya más luz- y Harry pudo identificar los orbes que los habían acompañado todo el camino. –Ahora la cuestión es, ¿Qué has pedido tú para poder entrar a este sitio en específico?

De momento la puerta de salida había quedado olvidada, Harry consulto con Hermione con la mirada y un ligero encogimiento de hombros le indico que ella estaba tan perdida como él. Retrocedió hasta el punto donde entraron, no, más atrás, cuando apareció la puerta, ¿Qué había dicho?, sentía mucho dolor, quería que el dolor se fuera, que desapareciera… No, él quería desaparecer. Si la habitación concedía todo.

-La habitación ¿puede conceder absolutamente todo?- pregunto Harry a la sombra, no pudo dejar de incluir una nota de miedo en la pregunta.

-Absolutamente todo, aunque no siempre del modo que lo imaginan las personas que piden.

-Entonces nosotros no hemos…

-No, no han desaparecido- respondió la sombra, Hermione dio un pillido de sorpresa.- Al menos no todavía, veras, cuando pasaron esa puerta el tiempo se detuvo para ustedes, podrian pasar años, siglos, milenios aquí y jamás cambiarían su aspecto y al salir sería exactamente el mismo instante siguiente de cuando entraron.

-Pero eso es imposible- dijo Hermione de pronto- el tiempo es…

-Impermutable, incontenible y muy peligroso de manejar, si lo se.- dijo la sombra- Pero debes creerme cuando te digo que he estado en contacto con las mejores hechiceras en cuanto a manejar el tiempo ha habido en la historia, ellas construyeron esta habitación, justo despues de terminar el castillo. Y lo hicieron por una razón en específico, esperaban el momento en que alguien desease borrar su propia existencia, ese alguien eres tu Harry Potter.

***

La botella despidió una luz azul, el hombrecillo coloco un dedo sobre ella y unos instantes despues sintió salir despedido hacia arriba por un gancho, nunca se había acostumbrado a los trasladores, prefería aparecerse pero la distancia que debía recorrer era demasiada, tenía una buena pista y la casa que debería estar sobre esa colina había desaparecido misteriosamente de los registros hacia bastante tiempo casi junto con él. Sin duda el chico había sido un mago prometedor, pero un día simplemente había desaparecido y no se había oído nada más de él, un mago de ese calibre no pasa desapercibido en ninguna parte del mundo, sobre todo para alguien que sabe dónde buscar.

Restiró el cuello de la camisa mientras descendía en una ciudad del tipo burgués, mostro sus documentos, o los del muggle que representaba, un muggle mucho más bajo que él y con un abdomen voluminoso y con un grave problema de sudoración.

Afortunadamente la poción multijugos duro exactamente el tiempo que le tomo llegar a la casa del muggle que le había servido de disfraz y que ahora estaría criando gusanos en un lote baldío de Surrey, transformado en una simple lata, Frank Young se había llamado, con una sonrisa recordó que tenía el mismo nombre que aquel jardinero.

–Nombres comunes para hombres comunes- dijo en voz alta.

Los últimos vestigios de la poción le dieron tiempo de desprenderse de las ropas y colocarse su nueva túnica. Estaba cerca, Sirius cuidaba su escondite y lo tenía justo donde quería, y sin saberlo cuidaba uno de sus tesoros más valiosos. Por la mañana saldría a la colina, algo le decía que el grimorio estaba ahí, y si no lo estaba al menos ahí encontraría la siguiente pista en su busqueda. Pronto, muy pronto podría enfrentarse a Dumbledore y eliminarlo, no importaba que tuviese que intentarlo cien veces, muy pronto él sería inmortal.

***

-¿Yo? Yo no quiero desaparecer, lo siento pero se equivoca de persona.

-Nunca me equivoco, he juzgado a más personas de las que podrías contar y jamás he errado mi juicio en ninguno, y tan cierto es lo que digo como que aquí estas, junto a mí, y llegaste porque solicitaste desaparecer, y me alegra informarte que tu petición ha sido aceptada.

-Usted está loco, yo no he pedido nada, y no quiero nada de usted, me largo de aquí ahora mismo- y con paso decidido Harry se encamino a la puerta seguido por Hermione.

-Lastima, ya que el desaparecer no fue la única petición que se te concedió.

-Olvídelo- dijo Harry- lo que hay para mi quédeselo.

-¿El poder para traer de vuelta a tu hermana y para derrotar a los asesinos de tus padres?, ¿el poder de darle esperanza a todo el mundo mágico?, lo siento pero esa es una carga que solo tú puedes llevar.

Harry se detuvo con la mano en el picaporte, lo apretó con rabia hasta que sintió que su mano temblaba, aun asi su voz salió bastante calmada.

-El asesino de mis padres es solo uno y ya me las arreglare para enfrentarlo.

-Te equivocas, es cierto que tus padres fueron asesinados solo por un hombre. Pero detrás de ese hombre hay una variedad de enemigos que no imaginas. Enemigos que conspiraron contra tu padre y que mantienen el puño de hierro sobre la sociedad, enemigos que engañaron a tu padre haciéndose pasar por sus amigos y que regresaran de manera temible y más allá del mar un enemigo que tu padre ni siquiera imaginaba se acerca. Pronto muy pronto esos enemigos entraran en pugna por la supremacía y el vencedor de tan terrible lucha tendrá un nuevo objetivo. Tú.

-Está mintiendo ¿cómo puede usted saber eso? –Harry volteo hacia la sombra y olvido por un momento la puerta.

-Lo sé desde hace siglos, esto fue profetizado Harry, el destino se está cumpliendo y tu padre junto con algunos otros sabía que esto pasaría.

-¿Mi padre lo sabía? ¿Y porque no me lo dijo?

-Tu padre sabía que pronto habría un niño en Hogwarts que buscaría esta habitación, pero desconocida la identidad de ese niño, yo sabía que alguien me encerraría aquí en algún momento, y el inicio del fin de las cosas empezaría con un niño negando su existencia, un niño que absorbería uno de los secretos mejor guardados de Hogwarts… un secreto hecho hace más de un milenio exclusivamente para ti.

La habitación pareció dar vueltas alrededor de Harry, lentamente se sentó en el suelo respirando de forma trabajosa e intentando no desmayarse.

-¿Porque yo?

-Lo desconozco, mi misión consistía en informarte en cuanto ingresaras a esta escuela, o al menos eso creí, ahora lo comprendo mucho mejor, debía ser de este modo para que creyeses.

-Y qué debo hacer.

-Eso creo que tú ya lo sabes.

Harry cerro los ojos intentando concentrarse, permaneció unos minutos hasta que se dio cuenta que no había respuestas incorrectas, si esa habitación estaba hecha para él, si realmente era asi…

-Muéstrame lo que debo hacer.

Una puerta apareció en la pared contigua a donde había aparecido la salida, era una puerta circular con cuatro perillas, Harry se acercó e intento tomar la primera y le pareció que tenía la consistencia del humo.

-Qué raro- exclamo Hermione, Harry casi dio un salto, se había olvidado que Hermione estaba ahí con él. Ella se acercó e intento tomar la perilla, para su sorpresa la perilla permaneció rígida y Hermione pudo cerrar su mano sobre ella.

Intento girarla pero estaba cerrada firmemente, Harry comprobó con la siguiente y nuevamente la atravesó al igual que con la tercera, finalmente la cuarta perilla se mantuvo sólida en su mano.

-Parece que vamos a necesitar dos más… tres y cuatro – conto para sí misma en voz baja, mientras todas las perillas excepto la primera fueron de humo para ella.

-Cuatro deben ser los que traspasen esa puerta, y un pago deberán hacer.

-¿Pago?- pregunto Hermione.

-Vuelvan con las personas restantes y entonces les explicare, para volver a entrar deberás hacer lo mismo en el mismo lugar ¿de acuerdo?- pregunto la sombra a Harry.

-De acuerdo, volveremos, solo una cosa más, hay alguna forma de que pudiera traer de vuelta a mis padres si… si hago esto.

-No hay magia capaz de revivir a los muertos Harry Potter, yo solo te ofrezco… esperanza.

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