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Archive for 25 octubre 2009

[Nota: Este es un flashforward, vendría a ser la continuación de “Suelo Macabro”]

Después de dos porciones de patatas algo de queso añejo y tres copas más de vino, el cinturón de Hugo se sentía más apretado de lo que había estado en los últimos meses, reprimiendo un bostezo con la mano dirigió su atención a su invitado.

La atención de Tom no se había despegado de los pergaminos en todo el tiempo que ocupó Hugo para comer.

-¿Seguro que no tienes hambre? Te notas bastante pálido, además este queso esta exquisito.

-¿Cómo llego?- pregunto Tom sin despegar los ojos del pergamino que sostenía entre sus manos el cual parecía un mapa muy antiguo.

-Llegar, llegar. Es tan estúpidamente divertido como todos creen que solo se trata de eso ¿no? En llegar, y ¿a donde es que tú quieres llegar?- pregunto Hugo con una sonrisa en el rostro.

-Sin juegos esta vez- respondió Tom y armándose de toda la paciencia que era capaz de reunir agregó – ¿Sabes llegar?

-¿Y que harás una vez que llegues?, ¿morir, como todos los otros que los han intentado?, no se de uno,- la voz de Hugo dejo su tono infantil y este se incorporó de su asiento imprimiendo vitalidad a cada paso que daba- Óyelo bien, uno solo que haya durado mas de un minuto ahí sin perder la cordura, la vida o su alma.

-La leyenda dice que uno si lo logró. -respondió Tom, recriminándose por no poder esconder el tono de esperanza en sus palabras.

-¿Y porque demonios crees que el resto de su vida le apodaron “El Loco”? ¿Porque se oía genial combinado con su nombre?

-El punto es que sobrevivió y que un mago mas capacitado que el podría salir indemne de ahí y traer el conocimiento y el poder de…

-No lo digas, ni siquiera lo pienses- la voz de Hugo por primera vez sonaba ligeramente asustada- a veces eso es suficiente, sobre todo con tipos como nosotros, esconde su nombre y lo que sepas de el en la capa mas recóndita de tu mente o estaremos perdidos.

-Bien – asintió Tom, a pesar de que consideraba exagerada la reacción de ese niño era evidente que sabia de que hablaba y no pudo evitar preguntarse  ¿Qué demonios quería decir con “tipos como nosotros”?

-Tipos como tu y como yo o me vas a decir que estas completo.- dijo Hugo aparentemente adivinando el pensamiento de Tom.

-¿Completo? – Preguntó Tom sonriendo por primera vez como si lo que había dicho Hugo fuese increíblemente gracioso -No, no enteramente, a pesar de que nunca pude preservarme, por eso necesito llegar, y me sorprende que a tu edad sepas sobre lo que esta “completo” y lo que no.

-Digamos que solo soy una parte que decidió hacer su vida por otro lado.

El rostro de Tom se mostró inquisitivo cuando preguntó.

-¿Y el origen?

-Eliminado, apenas hace unos meses pude despertar gracias a un amiguito bastante útil y confiado.

-Pero ¿como pudiste? ¿De donde obtuviste la información? Todo lo que hablaba sobre el tema fue destruido por Dumbledore hace décadas y convirtió ese conocimiento en algo punible, cualquiera que lo tuviese estaba condenado al beso del dementor sin piedad o perdón posible.

-Dumbledore, siempre le desagradó ese tema- Hugo sonrió de manera amarga hundiéndose en sus pensamientos por unos segundos.

-Te voy a contar una historia, hace ya bastante tiempo había un muggle, un niño muggle para ser mas exacto, con una capacidad asombrosa para imaginar toda suerte de estupideces locas acerca de monstruos y dioses que vivían encerrados detrás de puertas dimensionales ocultas en los lugares mas increíbles- Hugo tomo un respiro para tomar un poco de vino, aclaró su garganta y prosiguió.

-Por supuesto, su familia no daba crédito a sus palabras pensando que eran desvaríos propios de su edad, pero el niño se convirtió en adolescente y el adolescente en hombre y los desvaríos seguían, utilizaba casi cualquier cosa para dibujar los entes con los que soñaba, el afirmaba que lo perseguían, que solicitaban su ayuda para ser liberados a cambio de riquezas y poder, la noticia se filtró mas allá de los muros de su vivienda donde sus padres lo tenían confinado a su cuarto atado con un grillete del tobillo y sacerdotes y ministros acudieron a “salvar su alma”, obviamente sin éxito alguno, pero entre todos ellos hubo uno como nosotros, un mago que se hizo pasar por sacerdote y, con unos cuantos hechizos de confusión, consiguió convencer a los padres de que dejasen a su cargo al joven, lo instaló en su casa y le proveyó de utensilios para que dibujara y escribiera para él todo lo que sabia, esos pergaminos que sostienes son el resultado del trabajo de ese joven. Una vez que el mago estuvo en poder de los pergaminos dedicó tiempo a estudiarlos y poco a poco fue descifrando el lenguaje, ubicando lugares que le resultaban conocidos en sus mapas y cuando tuvo suficiente información decidió hacer el viaje al primer lugar que ubicó, una vez ahí estudio las leyendas locales, la coincidencia entre los hechos y lo que había en sus pergaminos era poco menos que idéntica así que una noche hizo la primera incursión en la puerta donde se encontraba, dicha puerta exigía un tributo así que el mago utilizó a su pupilo para pagar el tributo, la puerta se abrió y el mago dejó su cordura ahí, los pergaminos junto con su diario pasaron por varias manos hasta que Herpo lo encontró y sucedió la misma historia, esta vez mucho mas rápido ya que en el diario del mago se encontraba todo escrito con detalles así que Herpo solo necesito seguir instrucciones y llegó al lugar entro y obtuvo lo que quería a cambio de su cordura, el diario sobrevivió y en una de sus ultima ideas lucidas antes de morir Herpo hechizó el diario para que actuara como escribano de cualquiera que decidiera hacer la búsqueda, ya que por alguna razón todo aquel que hacia la búsqueda perdía la razón o moría y no había evidencia de lo que había hecho y al paso del tiempo el diario ha sido el mudo testigo de todo aquel que intenta “llegar”. –Hugo terminó con un marcado énfasis en la ultima palabra, mientras Tom se mostraba pensativo como meditando lo que había escuchado.

-¿Porque fue diferente con Herpo? –preguntó Tom.

-Tengo mis teorías, la más sólida apunta a que Herpo era un muy buen oclumante y no pudo penetrar en todas sus defensas mentales, lo que me recuerda, ¿Qué tan bueno eres en oclumancia?

-Bastante bueno.

-Bien demuéstralo, quiero ver enanitos verdes.

-¿Enanitos verdes?

-Liberare una capa superior de mi mente enfocaré mi pensamiento en la imagen que yo tengo de un enanito verde, será lo suficiente para que penetres en ella y me hagas ver esos mismos enanitos verdes corriendo por toda la casa.

-Es completamente estúpido lo que pides.

-Lógralo y terminare el relato, aun falta lo mas interesante.

A regañadientes Tom concentro su mente enfocándose en penetrar la de Hugo ubico la imagen y en menos de un minuto Hugo pudo apreciar un montón de enanitos que correteaban alegremente por la cabaña.

-Bien suficiente, eres bastante bueno, ahora lo importante, lo que nos vamos a encontrar ahí es ciego, totalmente ciego se alimenta de emociones y sentimientos, cualquier mención o pensamiento sobre su nombre será suficiente para que pases al olvido, si demuestras alguna emoción igual, la única manera de entrar y salir de ahí indemne es que alguien sin emociones entre o en su defecto alguien que esconda sus emociones perfectamente. Intentara asustarnos, convencernos y confundirnos, incluso ofrecernos regalos, oro, la inmortalidad, el poder absoluto, a todo debemos negarnos ya que son ofrecimientos falsos para despertar la avaricia en el que esta ahí y poder poseerlo, después de un tiempo el ofrecerá responder tres preguntas las cuales rechazaremos y pediremos solo dos preguntas una para ti y una para mi. ¿Qué te parece?

-Y toda esta información viene de…

Hugo le lanzó un viejo diario enmarcado en piel de reptil con una gran “H” dorada en el centro, Tom lo abrió en una pagina cualquiera y leyó unos pocos párrafos, lo cerró y agregó con una sonrisa tendiéndole la mano a Hugo.

-Parece que tenemos un trato.

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La tarde era templada pero descendía conforme avanzaba el reloj, aun así Harry y Ron decidieron usar guantes y bufandas (y un abrigo en el caso de Ron) para poder entrenar ese día, solo unas pocas nubes se encontraban en el cielo y la visibilidad era perfecta, Harry levanto su varita liberando chispas púrpuras y el snitch maker voló a su encuentro desde la lechuceria.

-Persecución, evasión y finta ¿Listo?- pregunto el búho sin siquiera mediar un saludo.

-Listo -contestó Harry asimilando las palabras del búho con una concentración evidente en su mirada.

El búho dejo salir la snitch la cual se perdió de vista en un instante, inmediatamente después dos esferas de energía salieron del mismo lugar de la snitch las cuales se pusieron inmediatamente en persecución de Harry.

De una patada Harry despego en su Nimbus evadiendo ambas esferas pasando por en medio de ellas, circuló el campo de quiditch un par de segundos a velocidad moderada cuidándose de las esferas manteniendo una distancia prudente, localizo la snitch unos metros por encima del centro del campo y se dirigió inmediatamente hacia ella, al unísono las dos esferas de energía se pusieron a la saga aumentando su velocidad de manera considerable

Persecución– masculló entre dientes Harry con el viento azotándole el rostro, la snitch era veloz pero no lo suficiente imitó los movimientos evasivos de esta un par de veces sin perderla de vista, lo separaban unos diez metros de ella cuando la primera esfera de energía se precipitó hacia el.

Evasión– repitió Harry, sentía como la adrenalina fluía como un bálsamo caliente y el aire frío apenas importaba, estaba en su elemento.

Sin dejar de perseguir la snitch se fue orillando hacia los límites del campo, la esfera giró para tratar de impactarlo de costado y por un segundo pareció haber alcanzado su objetivo, Harry aplico los frenos ascendiendo de manera vertical con su Nimbus lo que provocó que la esfera se impactase contra una de las gradas extinguiéndose en un estallido de luz, y en el mismo movimiento Harry completó el giro de 360º para colocarse en su posición original justo detrás de la snitch mientras un grito de júbilo escapaba de su garganta.

Finta– dijo Harry mientras aceleraba al máximo, estaba casi sobre la snitch, y sabia que la segunda esfera de estaba sobre el, la esfera aumento su velocidad, Harry estaba justo por encima de la snitch entonces la esfera se lanzo al ataque definitivo Harry giro sobre el mango de su escoba quedando de cabeza y cerrando su puño sobre la escurridiza snitch, mientas la esfera dejaba una mancha negra en el césped, como mudo testigo de su fallo.

***

La escalera llevaba a un largo túnel rodeado de lo que parecían mazmorras con viejas puertas de madera colocadas a intervalos más o menos frecuentes por lo que parecía que cada mazmorra media al menos lo mismo que la sala común de los Ravenclaw. La joven que había hablado a Hermione en la sala común debió haber captado sus miradas inquietas a cada celda, sonrió ligeramente y aclaró.

-Se ven lúgubres, pero en realidad solo son antiguas cámaras donde se guardan infinidad de documentos y donde los antiguos habitantes de nuestra noble casa solían estudiar por horas sin ser molestados, pero nuestro destino es aun más adelante, no desesperes.

El lugar seguía siendo inquietante, pero el hecho de saber que aquellas no eran celdas para prisioneros aligeró bastante el peso que sentía sobre su nuca como una etérea espada de Damocles que sentía balanceándose sobre ella desde que pisó el primer escalón.

Caminaron un par de minutos más hasta que estuvieron delante de un portal con los, ya conocidos para Hermione, escudos de la casa Ravenclaw, la chica tocó la aldaba en forma de cuervo tres veces, una voz cantarina le cuestionó desde el pico del ave.

-Si tú eres tú y yo soy yo ¿Quién desea entrar?

-Tú- respondió casi simultáneamente la joven con una sonrisa de satisfacción y algo arrogante.

-Excelente- agrego la misma voz y el portal empezó a diluirse en una nube y la madera tomo la consistencia del humo, con paso decidido la chica entró seguida por Hermione, el resto del contingente entró tras ellas a excepción de dos de los jóvenes quienes se apresuraron a montar guardia afuera una vez que las puertas recuperaron su textura original y se hubieron cerrado.

El salón era bastante amplio, quizás del mismo tamaño del gran comedor, las paredes a diferencia del resto de Hogwarts no eran de piedra solida, algo común en los castillos medievales, muy por el contrario, los muros parecían de alabastro y el piso estaba formado por centenares de mosaicos de mármol con exquisitos grabados formando al centro del mismo un largo pasillo color oro coronado al final por algo que parecía un trono en lo alto de una escalinata.

El contingente se detuvo y solo la joven que los presidia continuó hasta el trono, Hermione trato de seguirla pero dos jóvenes le marcaron el alto, una vez la chica hubo ocupado el trono el resto del contingente se dividió en tres grupos colocados a ambos costados y detrás de Hermione, la joven coloco apuntó su varita a la altura de su garganta y después se dirigió a ella con voz de trueno.

-Hermione Granger, eres bienvenida a la fraternidad del cuervo, tu iniciación dará comienzo en este instante.

A una indicación de la joven una puerta lateral se abrió dando paso a dos jóvenes con una caja del color del jade con una extraña mezcla de signos alrededor de lo que parecía la tapa, la cual fue colocada en el centro del salón, –Accio varita– pronuncio la chica, la varita de Hermione salió despedida de su túnica describió un arco en el aire y cayó deslizándose en el suelo entre Hermione y la caja.

-Bien empecemos- la voz de trueno sonó aun más imponente cuando la chica gritó.

-Libérenlo.

La tapa se abrió dejando salir un gas blanco que nublo la escena por completo, el contingente rodeó con un amplio círculo a los protagonistas, el estruendo de la tapa al caer al suelo fue ahogado por las voces gritando al unísono protego formando un escudo alrededor de ella y la caja, sea lo que fuere, Hermione estaba sola.

***

Una vez realizado el hechizo la varita de James Potter fue entregada en el buzón del viejo edificio, la fachada presentaba bastantes vidrios rotos y los pocos enteros se encontraban cubiertos de periódicos bastante viejos, los restos de los materiales que se utilizaron en alguna reparación estaban esparcidos en el frente del edificio de tres pisos enclavado en uno de los barrios mas pobres del Londres muggle.

La varita se deslizó por un tobogán hasta caer en una cesta en el sótano del edificio, el aspecto ahí dentro distaba mucho de las ruinas del exterior, si bien no había lujo la habitación era bastante amplia y bastante confortable.

La varita fue recibida por una mujer de sobria belleza con un pelo negro azabache que formaba graciosos rulos que enmarcaban su rostro pálido.

-Prior Incantato – pronunció la bruja colocando la punta de su varita sobre la de James Potter, al instante un ciervo plateado en miniatura se materializo en una voluta de humo, solo por su pequeño tamaño el resto era idéntico al que se encontraba en el centro de la habitación hablando para los presentes.

-Soy James Potter perteneciente a la resistencia, coloque los encantamientos que conducen el tobogán de las varitas y que evitan que varitas extrañas a la resistencia entren en él, estoy casado con Lily Evans y además… soy extremadamente guapo.

-Es él- pronunció la bruja con un dejo de fastidio. – Nadie más puede ser tan idiota.

La puerta del edificio se abrió y James entró en el, descendió unas escaleras que crujían bastante hasta que llegó a la habitación, el ciervo ya se había diluido y James tomo asiento en uno de los sillones.

-Sirius nos ha dejado –dijo James sin ocultar el desagrado en su rostro, recomponiéndose un poco agrego –Pero Remus ha accedido a ayudarnos, el va a entrenar a los chicos, creemos que entre los que selecciono estará el guía.

-Y se puede saber ¿porque demonios el cobarde de mi primo se largó con sus pulgas a otro lado? –preguntó la bruja.

-Cuida tu boca Bella -advirtió James en un tono bajo pero determinante. –Tú sabes que la actitud de Sirius no tiene nada que ver con un acto de cobardía, todo es a causa de Remus y… de lo que pasó con Sam.

-Si claro- agregó la bruja con evidente sarcasmo sin volver la cara hacia James.

James hizo intento de levantarse y tomar su varita pero la voz del otro mago que se encontraba ahí lo hizo detenerse.

-Tranquilícense los dos, no podemos estar peleando entre nosotros, somos pocos y divididos seremos aun menos, es una pena lo de Sirius pero creo que seguirá fiel a la causa, ¿James?- preguntó el mago esperando la opinión de éste.

-Si, estoy seguro de eso Tom.

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-Vístete y levántate, rápido, que no hay mucho tiempo.

Por un momento pareció que aun se encontraba a mitad de un sueño, pero el frío que sintió al ser retirada su frazada de manera violenta termino por convencerla de que no era así.

Hermione no atinó mas que a tomar su bata y colocársela encima del camisón, quiso tomar su varita  de su mesa de noche, pero descubrió que ya no se encontraba allí, no le tomó mucho deducir quien la había tomado una vez que detrás de la chica que le había hablado observó a otras dos chicas y una de ellas jugueteaba con una varita con una sonrisa burlona detrás de su antifaz, (ridículo por cierto).

-Vístete apropiadamente, ponte tu mejor túnica y rápido.

Las chicas hacían bastante ruido y, o sus compañeras de cuarto tenían el sueño muy pesado, o habían colocado encantamientos en las cortinas de sus camas para que no despertaran, algo había leído de eso en el libro de encantamientos, sus dedos temblaban con el resto de sus manos al intentar vestirse y poco tenia que ver con el otoño en esa región del país.

Cinco minutos después se encontraban listos y descendiendo las escaleras hacia la sala común de Ravenclaw donde una comitiva mayor los esperaba, todos ataviados con capas azules ahora Hermione lo podía ver gracias a la luz que había en la sala común, parecían una compañía de teatro en espera de que el telón se levantase para dar inicio a una obra, solo que dudaba que alguna compañía de teatro e causase los escalofríos que le arrancaban la presencia de estos.

Súbitamente el grueso de los presentes se agolpo a los lados para dar paso a una joven ataviada con una túnica de gala y que llevaba además una tiara que lanzaba destellos a la luz de la chimenea y la poca que se colaba de la luna por el alto ventanal.

-Hermione Granger, la honorable casa de Ravenclaw te saluda.

La chica destacaba por encima del resto, mantenía una elegancia propia de alguien de la realeza y su belleza natural no se opacaba por el uso del antifaz.

-Por azares del destino has tenido el honor de ser seleccionada para la casa de Ravenclaw, aquella que lleva la luz de la sabiduría como estandarte en la historia de la magia. Hoy la historia nos encuentra con una violación a los decretos de los fundadores, ahora que el sombrero seleccionador ha desaparecido nuestra casa se ha visto habitada por alumnos que no son dignos de estar en ella, sin embargo contigo es diferente, en lo poco que llevas has demostrado que es aquí donde perteneces, así que hemos decidido ofrecerte la oportunidad de rendir tributo a tu honorable casa.

Hermione seguía expectante, no estaba segura de si le estaban tomando el pelo, o si esto era una broma lo que siempre había oído que les hacían a los estudiantes novatos en las escuelas. El tono recargado de la chica parecía muy solemne, se había forzado a si misma a intentar descubrir en sus palabras algún tono de sarcasmo o de burla, no los encontró por mas esfuerzos que hizo, quizás de verdad se encontraba frente a uno de los secretos antiguos de Hogwarts. –Eso, o la chica es muy buena actriz…- pensó Hermione.

-Los que aquí ves son los continuadores de una de las tradiciones más antiguas de Hogwarts, la fraternidad del cuervo se ha alzado como la estrella mas brillante del firmamento, la cúspide de la montaña de la sabiduría, el diamante en el cetro de la enseñanza de Hogwarts, somos la elite…

-¿Por qué no se menciona en “Historia de Hogwarts”? – Pregunto Hermione.

-No deberías interrumpir- la joven se veía molesta de manera totalmente genuina- pero puesto que la curiosidad es innata en los verdaderos Ravenclaw, contestaré, la Fraternidad del cuervo solo se revela a los Ravenclaw, y la señorita Bagshot no era uno de nosotros. Ahora es momento de tu iniciación, si es que así lo deseas, de lo contrario no hay ningún problema, despertaras mañana por la mañana y no recordaras nada de lo que ha pasado esta noche.

-De acuerdo, lo haré.

-Traigan el libro y abran el pasadizo.

Un pesado libro con el escudo de Ravenclaw se coloco en un atril sobre un busto de Rowena, unas palabras fueron pronunciadas por la joven y la estatua pareció empezar a hundirse dentro del piso mientras giraba sobre si misma, pasados unos segundos una escalera de caracol los suficiente amplia para bajar en parejas quedaba al descubierto, la chica se adentro en la escalera seguida de Hermione, solo tres mas las siguieron el resto formo un circulo alrededor de la escalera dándole la espalda al unísono sacaron sus varitas y hechizos desilusionadores cayeron sobre ellos formando una perfecta simetría mimetizándose con la pared y el piso y ocultando la entrada a cualquiera que hubiese pasado por ahí.

***

Un golpe de ola despertó a Hugo, la oscuridad reinante le indicaba que ya era noche cerrada y que una tormenta estaba desarrollándose, un relámpago cruzo el cielo confirmándole lo que ya presentía, busco orientarse hacia la escalera del compartimiento de carga donde se escondía, la encontró detrás de dos cajas, era evidente que la carga se había movido debido al oleaje.

Subió los escalones lo suficiente para asomar la cabeza a nivel de la cubierta, un contingente de marineros se encontraban intentando retraer las velas evitando que fueran desgarradas por el viento huracanado que tenían al frente, los relámpagos recortaban la figura de los nubarrones y el mástil principal crujía ante los embates de los vientos, una ola se impacto contra el casco del barco sacándolo ligeramente de balance y haciéndolo caer sentado sobre las escaleras, refunfuñando se levantó y extrajo su varita, corrió ocultándose de los marineros, se coloco detrás de los barriles que servían como lastres, dibujo una estrella en el suelo y sus pies parecieron fundirse en la madera de la cubierta.

Un relámpago ilumino una ola gigantesca que se dirigía a ellos directamente contra el costado del barco, el capitán intento girar a babor con el conocimiento que si los impactaba de costado estaban perdidos, sus nudillos se tensaron sobre el timón y  rezo las pocas plegarias que había aprendido.

-Estúpidos muggles, si no hubiese despertado… – con un estruendoso crujido el mástil principal cedió ante una ráfaga de viento. Ya no podía retrasarse más, criticaría muggles mas tarde, con la varita en alto y los ojos cerrados concentro su magia y la sintió fluir como antaño, una floritura en el aire y las palabras brotaron en una voz muy distinta a la suya.

-Ventus caeles mareis dominatus.

La ola se partió en dos y rompió a ambos costados del barco, el viento se calmó y el cielo se despejó, la tormenta había terminado y no por causas naturales, con paso pesado se dirigió al compartimiento de carga sin siquiera voltear la cabeza hacia los atónitos marineros que seguian sin saber que habia pasado, un solo pensamiento invadió su mente antes de tumbarse sobre una lona y perderse por el cansancio.

A ver si ya dejan dormir.

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-Por última vez, NO James, no autorizaré que un estudiante de primer año ingrese a un equipo de Quiditch, eso no ha sucedido en los últimos cien años en Hogwarts y no sucederá ahora- sentencio Mcgonagall con una hebrilla de su cabello saliéndose de la perfecta simetría por efecto de sus gesticulaciones.

-Vamos Minerva, solo deja que haga las pruebas veras que Harry es excelente.

-Nuestro equipo ya es excelente, tenemos grandes jugadores que…

-Que no han podido darle un titulo a Gryffindor en los últimos siete años- interrumpió James con exasperación- y tu tanto como yo quieres que el león reemplace a la serpiente como campeones de Hogwarts, ¿o me equivoco?

-No, he de reconocer que no ha sido fácil entregar la copa al profesor Ryddle estos últimos años, pero no veo porque la inclusión de tu hijo haga diferentes las cosas.

-La verías si le dieses la oportunidad. Dale esa oportunidad el próximo sábado en las pruebas si fracasa no diré una palabra más sobre el asunto, ¿Qué dices?

-Está bien, tendrá su oportunidad, pero si no veo algo extraordinario el sábado no habrá pero que valga James.

-Eso es suficiente para mi, no te arrepentirás, la copa de Hogwarts será para los leones te lo aseguro.

-Eso espero – La profesora Mcgonagall ya había tomado asiento tras su escritorio y volvía su atención hacia un montón de pergaminos sobre el- ahora vete que tengo mucho trabajo.

***

La puerta se abrió estrepitosamente, mientras el hombre se derrumbaba sobre el sofá sujetándose el hombro la chica se precipitaba hacia el con una toalla que le colocó haciendo presión.

-¿Pero que rayos paso?

-Pelea, en un bar, un muggle… un borracho con muy poco sentido del humor.

-Por mujeres seguramente- agregó la chica con un mohín de disgusto mientras usaba más alcohol del necesario para desinfectar la herida.

-Auh, eso no era necesario ¿sabes?, pudiste haberme avisado para poner un hechizo adormecedor antes, y no, no fue por mujeres, descubrieron que era un mago y el tipo no estaba en sus cinco sentidos.

La chica terminó de hacer el vendaje mientras su cara se ensombrecía.

-La herida fue limpia no tocó el hueso- su tono de voz era mas tranquilo y solo mostraba un ligero tinte de angustia –Tuviste suerte, ¿lo atacaste?

-Solo lo noquee con un hechizo, nada serio, despertara con un moretón en la mejilla que es menos de lo que me lleve yo. Demonios, esto me llevaría dos segundos cerrarlo con magia pero no puedo hacerlo sin tener buitres del ministerio rondando sobre mi.-agregó Sirius con un gruñido gutural mas semejante a un ladrido.

-Dios, no se porque haces eso, pudiste venir directo a casa y tomar todo el vino que se te antojase aquí sin necesidad de estarte exponiendo.- La chica se recostó sobre el hombro sano de Sirius mientras jugueteaba con un rulo de su cabello.

-Hablas como mi mama.- dijo Sirius en tono burlón.

-Pero yo soy más guapa y no grito,-respondió la chica con una sonrisa -¿Por qué estabas solo en un bar? Creí que habías ido a casa de los Potter.

Sirius se levanto dirigiéndose al minibar que tenia en la sala sirviéndose un vaso de whisky de fuego dio un trago como para tumbar a un elefante y después hablo con voz rasposa.

-Debes irte Samhanta.

Samhanta se estremeció, Sirius solo la llamaba por su nombre completo cuando las cosas iban mal, ella era “su Sam” y para colmo quería que se fuera.

-¿Por qué, que pasó?

-Las cosas se van a poner feas alrededor mío y no quiero que salgas lastimada por mi culpa.

-Muy tarde para eso no crees- dijo Samhanta con un mohín de disgusto mientras levantaba su manga dejando ver una cicatriz que parecía haber sido hecha con algún hierro ardiente a todo lo largo de su antebrazo.

-Esto no es una estúpida cruzada de adolescentes tratando de ayudar y curar a muggles clandestinamente, incluso yo aun no acabo de comprender la magnitud de lo que vamos a hacer y lo que hará el Brujo Blanco cuando nos descubra, pero lo que si entiendo es que estar a mi lado no será seguro en estos tiempos y no quiero arrastrarte conmigo.

-¿Y que si no me importa?

Sirius la sujeto por los antebrazos  sacudiéndola levemente,

-Pero a mí si me importa, lo siento mucho- la abrazó mientras extraía su varita de su bolsillo.

–Perdóname Sam, Obliviate.

***

-No, no y no. Sigues dando vueltas a la misma altura tienes que variar tu posición eso te da mas rango para capturar la snitch.

Harry largó un suspiro mientras ponía los ojos en blanco hacia el búho metálico mágicamente encantado que repetía los consejos con la voz de su padre. – Y vi eso, cinco minutos de descanso y continuaremos.

Harry descendió y se sentó en las gradas inferiores junto a Ron que le ofrecía un vaso de zumo de calabaza.

-Gracias, estoy muerto ya llevamos dos horas y ese maldito búho ni siquiera le importa que ya haya atrapado ocho veces la snitch.

-Es genial. Yo ni siquiera he podido verla en todo lo que va del entrenamiento, aunque debemos acabar pronto tenemos que hacer el ensayo para Snape y los ejercicios del profesor Ryddle y practicar los encantamientos del profesor Flitwick.

-Tendremos tiempo no te preocupes, cuando mucho estaremos aquí una hora mas.

El búho se acerco a ellos arrancando destellos al sol de media tarde, las letras en color marrón destacaban debajo de su ala izquierda “Snitch Maker 1.1”, Harry monto en su Nimbus 2000 y remontó el vuelo deteniéndose a la altura del buho.

-¿Estas listo?- Pregunto el búho.

Harry se limito a asentir, el búho abrió un compartimiento de su pecho liberando una snitch, Harry remontó el vuelo y describiendo una parábola en el aire cambio dos veces de dirección en zigzag descendió en picada y tras solo cinco segundos tenia la snitch en la mano.

-Por hoy es suficiente- dijo Harry con determinación al búho,-Tengo deberes que hacer.

-Mañana a la misma hora- se limito a decir el búho antes de volar hacia la lechucería donde tomo un lugar en una de las vigas para escándalo del resto de las lechuzas.

Ron y Harry emprendieron el camino hacia la torre Gryffindor donde una pila de deberes los esperaba, a lo lejos Minerva Mcgonagall sonreía para sus adentros.

-James tenía razón, este año la copa de quiditch llevara el nombre de Gryffindor. Solo falta la autorización del ministro, será difícil pero no imposible, después de todo el también era Gryffindor.

Y con esos pensamientos se adentro en el castillo.

***

Atardecía y el rio Guadalquivir empezaba a revestir sus aguas con el color ambarino del sol durmiente, el sonido del ancla izándose hacia su dueño entretenía los oídos de un niño acomodado entre varias cajas en el compartimento de un barco carguero con destino a Southampton, sería una corta travesía que no debería presentar mayores problemas si la comodidad no estaba entre tus prioridades, no había rastros de magia visibles a bordo del barco por lo que su condición enteramente muggle era perfecta para sus propósitos, tenia comida suficiente extraída de la cocina de “mama Jimena”, una sonrisa surcó el rostro de Hugo al recordar cómo había salido de casa de Santi so pretexto de hacer un día de campo en la colina cercana, lo difícil había venido despues la caminata hacia el puerto había sido dura y las incomodas ropas muggles no había ayudado en lo mínimo a atenuar el cansancio, pero ahora todo estaba bien, tenía una varita consigo, cierto que no la había ganado de manera tradicional pero, al demonio los Ollivander y sus creencias su magia era suficiente para hacer levitar el barco completo con las astillas rotas de las cajas de madera que lo rodeaban, bueno, no era cierto por supuesto, pero en ese momento se sentía capaz de cualquier cosa, con una varita en la mano y la protección que le brindaba su apariencia tenía el factor sorpresa de su lado.

-Solo es cuestión de tiempo mi querido Albus, veremos si la magia del mago más poderoso del mundo es suficiente para detener a un dios. –exclamó con una sonrisa retorcida.

Extrajo un panecillo y un frasco de jugo sintiéndose sereno y reconfortado, mientras un pensamiento irónico invadió su mente.

Hasta los dioses tenemos que comer.

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