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Archive for 30 noviembre 2009

Navidad, navidad…

Como ya habran notado no puse capítulo, ¿la razon?

Mi trabajo se ha incrementado de forma exponencial con la entrada de las epocas decembrinas asi que creo que no tendre fecha especifica para poner capitulos por el mes de Diciembre y tampoco prometo un capitulo por semana.

Ya cuando pasen las fiestas decembrinas volveremos a un capitulo por semana y buscaré la manera de recompensarlos por la espera.

Reciban un cordial saludo 🙂

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Quedaban todavía algunas horas del día mientras James paseaba por el Londres muggle, el día en el ministerio había sido bastante tedioso y su humor distaba mucho del usual buen humor de James Potter, no tenía intenciones de preocupar a Lily así que un paseo parecía lo más adecuado, cierto que no era el mejor momento para exhibirse entre los muggle, pero su innata calidad para pasar desapercibido y la maestría que había adquirido para utilizar las prendas muggles lo hacían confundirse como cualquier otro paseante en aquella tarde de verano.

Deambuló por algunas tiendas deteniéndose eventualmente en algún escaparate sin prestar mucha atención a los artículos que mostraban, evidentemente con su pensamiento puesto en otra parte.

Los minutos pasaron rápido y James decidió regresar a casa cuando un raro anuncio llamó su atención, el lugar era más bien austero, una bola de cristal encima de una mesa color púrpura eran el único adorno encima de la puerta un letrero viejo y desgastado rezaba

“Madame Carsens. Conoce tu f  turo”

Obviamente la “u” parecía haberse perdido en el tiempo y nadie había reparado en el detalle o bien nadie se había tomado la molestia de corregirlo, lo curioso era que James no recordaba que ese establecimiento estuviese antes ahí, estaba seguro de haber pasado varias veces por esa parte del Londres muggle y jamás lo había visto, sin meditarlo mucho se encamino hacia el local sintiendo en el pecho el retumbar de sus latidos como si hubiese corrido una maratón.

James entró provocando un tintineo al abrir la puerta, la iluminación estaba a cargo de unos cuantos candelabros con velas a medio consumir que hacían que el lugar estuviese plagado de sombras.

-Buenas tardes- llamo James después de un carraspeo, la sensación en el pecho no se había ido y por inercia saco su varita y la mantuvo apretada por lo bajo.

-Pase, pase- dijo una voz hacia su izquierda en una puerta cubierta por tiras de colores que hacían las veces de cortina.

-Tome asiento- dijo nuevamente la voz, la habitación estaba aun mas oscura que el resto del lugar y la mujer se hallaba detrás de una mesa por lo que solo se adivinaba su silueta.

-Yo, solo pasaba por aquí y…-James escondió su brazo con su varita sin tomar asiento

-Vamos, pase no hay por que tener pena, ¿quizás buscando la respuesta en el amor, o lo que le depara el destino?- la mujer se incorporo y encendió las velas que se encontraban en el centro de la mesa con una cerilla lo que iluminó la habitación y su rostro.

-¿No es usted una bruja?- pregunto James sin dejar de notar el detalle de la cerilla

-Claro, pero la magia se deja para cosas mas importantes que para encender la luz, pero eso no es importante dígame que desea saber y yo le revelare lo que el destino le depara.

-No, la verdad no, solo entre por curiosidad.

-Vamos, ya se leeré tu mano gratis y si te interesa lo que las líneas del destino han escrito para ti podemos seguir adelante ¿Qué te parece?

James accedió más por complacer a la vidente que por verdadero interés.

-Mmh, interesante, eres un joven soltero y muy solicitado por las mujeres por lo que veo.

-Algo hay de eso- contestó James divertido por el error de la adivina.

-Hay una mujer, una rubia, bastante bonita y muy joven su destino se encontrara con el tuyo y la felicidad esta a la vista pero…- el rostro de la adivina se ensombreció –Algo no esta claro, la visión se torna confusa y desaparece, quizás si intentáramos con otra cosa, la lectura del té suele ser muy efectiva en estos casos ¿que te parece? Solo un galeón y te revelare el resto.

-No, creo que no- James se levanto y depositó dos galeones sobre la mesa, la sonrisa había vuelto a su rostro y dos galeones le parecían un bajo precio- De todos modos me ha alegrado la tarde, seguiré buscando a esa rubia y le dejaremos el resto al destino.

-Te un buen día hijo-contesto la adivina con la felicidad reflejada en sus pequeños ojos color miel y regresa cuando quie… ahhg.

James se detuvo al escuchar el grito de Madame Carsens y la encontró recostada contra su silla presa de una violenta convulsión sus ojos parecían brillar y romperse, trozos de vidrio brotaron de ellos impelidos por un destello revelando debajo de los pupilentes unos ojos verdes brillantes, mientras el pelo, antes meticulosamente peinado, se erizaba y se enrollaba sobre si mismo, Madame Carsens quedó quieta después de una convulsión especialmente violenta y empezó a hablar con voz de ultatrumba erizando los cabellos de la nuca de James.

-El guía se acerca, nacido bajo la casa del león protegido por la inmortalidad del fénix, sacrificará su niñez para ser investido por los más recónditos secretos de Hogwarts, el futuro quedará en sus manos mientras la oscuridad ocupará la tierra como nunca antes se ha visto y como nunca mas se verá, solo el guía prevalecerá acompañado de los guerreros de la luz, ellos se opondrán al ejército de las sombras, pero para obtener la victoria, deberán perderlo todo, su luz misma deberá extinguirse para darle luz a otros.

El guía se acerca, y el fin de la magia se acerca con el.

Madame Carsens cayó desmayada sobre la mesa dejando a James paralizado por la sorpresa, se acercó despacio para intentar reanimarla, la sacudió un par de veces por el hombro sin obtener respuesta.

-No te responderá, no despertará dentro de un rato.

La silueta resplandeciente, blanca aperlada de un fantasma bastante conocida para James era la dueña de aquella voz.

-¿Quien eres?- preguntó James.

-Soy…o mejor dicho fui en vida Cassandra Trelawney, esa que vez ahí es la última de mis descendientes.

-Trelawney, ¿la Trelawney del Hogwarts medieval?

-La misma James Potter, no te sorprenda- agrego rápidamente con una sonrisa al notar el rostro de James.

-Sabría tu nombre aun sin contar con la extensa sabiduría del otro mundo, pero eso no es importante, lo que he venido a decirte si lo es.

-Lo primero que debes saber es que no eres la primera persona que escucha esta profecía, yo fui quien te conduje aquí, he poseído por un momento a la pobre Sybil para forzarla a repetirla, debes saber también que habrá grandes poderes en pugna una vez que esta se desencadene, será muy difícil entender quien esta del lado del bien y por lo tanto debes tener cuidado en quien confías esto que te digo, se receloso hasta de tu sombra pero mantén a tus amigos cerca.

El fantasma de Cassandra empezó a desvanecerse, James preguntó antes de que desapareciese.

-¿Porque yo, porque acudiste a mi?

-Lo entenderás en su momento.- la voz llego casi como un susurro y la habitación se sumió nuevamente en penumbras.

James salió con paso presuroso tomando bocanadas de aire una vez que llegó a la calle, reflexionó por un momento lo que acababa de pensar sacó de entre sus ropas un collar sujeto a su cuello y lo tocó con la punta de su varita.

Tom se encontraba en su departamento a las afueras de la ciudad, sumergido entre un mar de pergaminos y lo que parecía un mapa de la Europa oriental cuando sintió el frío en el pecho producto del collar que llevaba, a regañadientes enrolló los pergaminos nuevamente, tomo su abrigo y abrió la ventana, voló unos cuantos metros hasta el siguiente tejado donde con un toque de su varita se desapareció.

Reapareció nuevamente en la azotea de un edificio en construcción donde James Potter ya lo esperaba.

-Más vale que sea importante James.

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La noche era casi plena mientras el contingente avanzaba resguardándose en las crecientes sombras, hacía tiempo que habían dejado atrás las patrullas y esta vez había sido por poco, habían perdió otro centro de reunión y el cerco de los aurores se cerraba aun mas sobre ellos, la sensación atenazaba las gargantas de los ahí presentes muggles y magos por igual, al frente del grupo tres hombres discutían entre susurros, pero no por ello de manera tranquila.

-Han sido tres veces en una semana, tres James, esto no es normal, no puede ser posible que los aurores estén detectando y deshaciendo nuestros escudos con esa frecuencia, simplemente no es posible.

-Baja la voz Black- intervino Tom- pasó bastante tiempo antes de que nos detectara alguna redada y ahora quizás simplemente han tenido suerte.

-Además Rufus ha duplicado las patrullas al triple desde la primera vez a petición de Robards- terció James- deja de ver fantasmas donde no hay Canuto, ya tenemos bastante con los problemas actuales.

Sirius iba a responder pero el contacto de una mano femenina sobre su hombro lo detuvo, detuvo sus pasos rezagándose de Tom y James. La voz de Samhanta entro como un bálsamo conciliador para su estado de ánimo y cuando recargo su rostro sobre su espalda Sirius se relajo casi por completo.

-Tranquilo, saldremos adelante.

Sirius le mostró una sonrisa fingida mientras respiraba hondo.

-Antes no me hubiera importado, siempre le di bienvenida a las batallas hasta que…

El ruido de voces detrás de ellos los hizo reaccionar, todos se agruparon rápidamente en torno a los tres líderes, Tom, James y Sirius lanzaron simultáneamente hechizos desilusionadores aprovechando la sombra de un edificio lejos de la influencia del alumbrado público.

Un grupo compuesto por cuatro muggles salió doblando la esquina por la acera del frente, iban dando tumbos aparentemente ebrios como una cuba, el contingente permaneció en silencio hasta que doblaron la siguiente esquina lo que, dada su condición, llevo más tiempo de lo normal, reanudaron su paso sin retirar los hechizos desilusionadores faltaban unos pocos bloques para salir del perímetro anti-desaparición del ministerio una vez ahí todos estarían a salvo.

De pronto Sirius levantó una mano indicando a los demás que se detuvieron, sintiéndose estúpido casi de inmediato puesto que los demás no lo podían ver a causa del hechizo desilusionador -Alto- dijo en voz baja pero lo suficientemente audible.

Una sombra se movió por un lado del edificio contiguo la cual parecía desprenderse de la pared.

-Revélate.- dijo Sirius abandonando la prudencia del susurro y apuntando su varita a lo que identificaba como la cabeza de la sombra.

-¿Me vas a matar Sirius?- dijo una voz mitad divertida mitad seria.

-Maldita sea lunático me has pegado un susto del demonio.

-Me alegro, pero no hay tiempo, por el este hay dos patrullas y yo vengo a cargo de otras dos por el sur, ahora debemos movernos rápido porque no tardaran en venir a buscarme si no me reporto.

Siguieron a Remus a través de dos callejuelas que los condujeron rápidamente afuera de lo que parecía una burbuja gigantesca, una vez ahí se desaparecieron en parejas, al final solo James, Sirius y Samhanta quedaban.

-Debo regresar, tomare como pretexto a los muggles que pasaron frente a nosotros cuídense.- Remus hizo ademan de retirarse mientras James desaparecía con un giro de varita, súbitamente Remus pareció convulsionar doblándose sobre si mismo presa de lo que parecía un dolor insoportable.

-Remus- grito Sirius mientras corría a su lado, se detuvo, sin embargo al percatarse que la túnica de Remus se desgarraba por la espalda y unas patas largas y poderosas se asomaban por debajo de la misma, finalmente un hocico largo poblado de afilados dientes deformaba la cara de Remus el cual lanzaba un aullido largo a la reinante luna llena que se asomaba lentamente a través de los edificios.

Sirius corrió hacia Sam con la intención de desaparecerse pero de un solo salto Remus se puso delante de él gruñendo amenazadoramente.

-Remus amigo, reconóceme.

Otro aullido y Remus se lanzó a la carga contra Sirius intentando morder y despedazar.

Desmaius– grito Sirius, el hechizo impactó de lleno en el pecho de Remus pero apenas le hizo aflojar el paso.

Incendio– Sirius trazó un semicírculo de fuego alrededor de Remus y este gruñó amenazadoramente pero sin atreverse a cruzarlo, un gemido de terror de Sam hizo que Remus desviara su atención hacia ella reemprendiendo el ataque.

-NO- grito Sirius –Confringo. Trozos de cemento ardiendo impactaron el lomo de Remus mientras una varilla al rojo vivo alcanzaba a Sam en un brazo, pero el ataque de Remus no cesó., un único salto y las garras poderosas destrozaron el frágil torso de la joven, ni un solo grito salió de su garganta y sus ojos se encontraron con los de Sirius mientras la vida se le escapaba en forma de ríos de sangre.

Bañado en sudor Sirius despertó sobre el sofá de la sala en Grimmauld Place, la pesadilla había durado toda la noche esta vez, permaneció unos segundos sentado mientras intentaba serenarse, todo estaba bien, él sabía que en aquella ocasión había aturdido a Remus antes de que atacará a Sam, habían tenido mucha suerte esa vez, mucha suerte, echó un vistazo a la habitación y notó que la licorera sobre la mesa de centro se encontraba completamente vacía.

-Kreacher- gritó Sirius, un sonoro “crack” se dejó oír y un viejo elfo apareció ante Sirius.

-El baño está preparado mi señor, ¿quizás desea que le prepare un desayuno y un remedio para las copas que ingirió anoche el señor?

-Solo el desayuno y reabastece las licoreras de la casa, tomare un baño.

-De inmediato mi señor, el viejo Kreacher solo está para servir al heredero de la casa Black –hizo una pequeña reverencia y con otro “crack” desapareció.

Sirius tomó las escaleras hacia su cuarto para tomar un baño con un movimiento de su varita las cortinas se abrieron y dejaron entrar la incipiente luz de la mañana, proyectando su sombra contra las paredes, Sirius continuó su camino sin notar que su sombra ese día era mucho más grande de lo habitual.

***

La brillante luz de mediodía se precipitaba a raudales a través del ventanal en el despacho del ministro, los pergaminos se amontonaban a ambos lados de su escritorio y el ministro se encontraba sumido en la lectura de un larguísimo documento, a la lejanía el retumbar de un trueno lo sacó de su lectura, a diferencia de la mayoría de las ventanas del ministerio la suya no se encontraba imbuida por ningún encantamiento de clima por lo que lo que se veía a través de ella era el clima común y corriente, aunque no por ello dejaba de estar protegida por poderosos hechizos defensivos.

El ministro se incorporó de su asiento y se encaminó hacia el ventanal, nubarrones negro avanzaban a velocidad anormal y oscurecían el paisaje, el ministro tomo un pequeño objeto de una mesa contigua parecía un reloj de arena hecho enteramente de cristal, una nube roja se formo en la parte superior del objeto y unos cuanto rayos salieron despedidos, al nube siguió creciendo haciéndolo estallar en minúsculas piezas y fino polvo de vidrio.

-Ya veo- dijo el ministro sin inmutarse, con un toque de su varita el objeto se reparó y fue depositado nuevamente en la mesa, las nubes ahora habían cubierto por completo el cielo, el viento se desató haciendo vibrar el ventanal y rompiéndolo en mil pedazos, un tornado empezó a formarse tocando tierra, la silueta de un joven se apreciaba entre el embudo sin ser afectado por los terribles vientos, habló con voz de trueno y el ministro no tuvo duda que se dirigía a él

-Sal y enfréntame.

Dumbledore desapareció y apareció casi instantáneamente sobre el techo del ministerio, no movió su boca pero el joven pudo escucharlo perfectamente.

-¿Quién eres y que deseas?

-Me conoces perfectamente y sabes perfectamente lo que deseo- el joven esgrimió su varita y un brazo del tornado se precipitó sobre el techo haciendo caer a Dumbledore un segundo y tercer brazo lo envolvieron cual tentáculos, Albus intentó esgrimir su varita pero un hechizo lo desarmó y su varita fue convocada por el joven, la atrapó con su mano y se dedicó unos segundos a examinarla.

-Vaya, así que la conseguiste después de todo, bien, mucho mejor de lo que esperaba con mi poder y la varita mayor en mis manos no habrá nada en el mundo que se me oponga.- la risa escapó generosa de su garganta unos momentos, pero se contuvo lo suficiente para decir.

-Adiós Albus Dumbledore, Avada Kedabra.

 Los sonidos de gaviotas y el ajetreo de los muelles lo despertaron, el sol estaba por salir no debían ser mas allá de las seis de la mañana, sonrió un poco recordando su sueño, la sensación de poder había sido fantástica, aunque sabía que se engañaba a si mismo si creía que derrotar a Albus seria tan fácil como en su sueño, no, aun debía conseguir más poder del que el vejete pudiera imaginar, su venganza estaba cerca.

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Pausa

Por problemas de caracter familiar no me va a ser posible colocar el capítulo de esta semana, ya lo tengo listo pero no he podido sentarme en mi PC a arreglarle los detallitos como ortografía y todo eso.

No se preocupen, si las cosas se arreglan lo coloco entre semana, si nose arreglan, de todos modos el próximo domingo tendran dos nuevos capitulos, si o si.

Saludos y cuidense 🙂

P.D. pronto les tendre una sorpresa en la que estoy trabajando que creo que hara mas “animado” el fic 😉

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Sombras

Las manos de Hermione temblaban mientras intentaba que el líquido espeso pasara a través de su garganta, aunque se sentía menos aprensiva estando de regreso en la sala común. La chica que había presidido la reunión se había recargado contra la pared más cercana a la chimenea, la luz proveniente de las llamas, su piel morena junto con el atuendo que vestía le daban el aspecto de una sombra, “un fantasma salido de una novela de Dickens, enfrentándome a mi futuro, levantando su dedo para mostrarme una tumba” aquello no le ayudaba a tranquilizarse y su cerebro, siempre analítico se empezaba a sentir adormecido.

-Termínate el té, contiene unas gotas de una poción tranquilizante te sentirás mejor- dijo la chica dirigiendo su mirada a todos lados excepto hacia Hermione como indecisa de establecer contacto visual, finalmente tomo aire y continuó.

-No esperaba que fuera a pasar esto, lo que viste ahí era solo un…

-Boggart- interrumpió Hermione sin levantar la vista de la taza que sostenía. – Se supone que se convierte en lo que más temes, la forma inicial era de todos los que estaban en la habitación ¿verdad?, y cuando lo ataqué solo se concentró en mi. –Esta vez Hermione fijó sus ojos en los de la chica.

-Así es, -respondió la chica luciendo ligeramente impresionada – Generaciones de Ravenclaw han… hemos utilizado ese Boggart, así que sus poderes de mimetización están más desarrollados de lo normal, usualmente debería tomar una o dos formas y parecer estúpido, pero con el paso del tiempo ha aprendido a agregar mas y mas formas a su transformación para intentar asustar, ¿sabes?… -La chica volvió a rehuir la mirada de Hermione- … Esto solo debía ser una estúpida broma, usualmente lo hacemos con los estudiantes que demuestran que tienen más potencial que la mayoría, generalmente se desmayan y los traemos de regreso a la sala común  y les damos su túnica mientras nos reímos un rato y los ingresamos en la fraternidad mientras comemos algún bocadillo, nunca pensé que se saldría de control así.

-No fue tu culpa, no podías adivinar que pasaría eso, si me disculpas quisiera dormir un poco creo que la poción ya está haciendo efecto.

Hermione dejo la taza casi llena sobre la mesa de centro y se encaminó hacia las escaleras dejando a la chica retorciéndose las manos.

-Si aun te interesa podemos hacer tu iniciación el viernes en la noche, para entregarte tu túnica y poder conocernos mejor.

Hermione suspiro con la mano en el picaporte mientras meneaba la cabeza.

-¿Y realmente crees que yo podría sentarme con un montón de desconocidos a reírme sobre lo que paso?

La chica de Ravenclaw hundió la cabeza entre sus hombros mientras Hermione entraba en su cuarto, dos minutos después se dirigió a su habitación con los ojos ligeramente acuosos.

***

Tom devolvió el pergamino a James después de leerlo un par de veces.

-Entonces, ¿creen que entre esos niños se encuentra el guía?

-Definitivamente, recuerda lo que ella dijo sobre la casa del león…

Para mayor placer de James,  Bellatrix hizo un mohín de disgusto ante la mención de la casa Gryffindor.

-Disculpa Bella – dijo James con fingida dulzura- Por un momento olvidaba que no te gustaban los leones.

-De hecho a mí tampoco me gustan- comento Tom haciendo una seña para que Bella dejase su varita quieta- pero en estos momentos las niñerías como la diferencia de casas deben ser dejadas de lado. Volviendo al punto, ¿que tiene en mente Remus?

-Planea dar el mismo entrenamiento que usamos en la oficina de aurores con el personal de apoyo, y poco a poco ir concentrándose en ese grupo, Remus calcula que podemos tener listos a los chicos a mediados del tercer grado, entonces hablaremos con ellos, los informaremos de lo que ocurre y será cuando tu empieces con el entrenamiento.

-Tres años es demasiado tiempo, y no estamos seguros cuanto tarde en desencadenarse todo, ella no fue específica con el tiempo.

-Si entendí bien, hablaba de un guía adulto, que sacrificaría su niñez entrenándose por grandes magos, que dominaría el tiempo y el espacio y prevalecería sobre la oscuridad que gobernaría la tierra, no le veo la dificultad, los chicos se entrenaran en su niñez y en su edad adulta alguno de ellos se convertirá en el guía que erradicará el mal. O sea que como mínimo tenemos hasta que los chicos cumplan su mayoría de edad lo que nos da unos seis años y entonces será cuando empecemos a preocuparnos.

Tom meditó unos momentos sobre lo que había dicho James, antes de responder.

-No puedo dejar de notar que tu hijo se encuentra entre el grupo, espero que eso no nos cause algún conflicto.

-Sí, tengo que confesarte que por un momento me asusto la posibilidad, pero recuerdo que mencionó que el guía contaría con la protección del fénix, y no veo la conexión con mi hijo, dudo siquiera que Harry haya visto un fénix, así que podríamos descartar a mi hijo de momento, yo me inclino más por otros dos candidatos.

-¿Longbottom y Weasley?

-Son herederos de una estirpe de magos, no veo por qué podría ser alguno de ellos, especialmente Longbottom, Frank lo ha entrenado desde niño y con lo duro que es Frank…

-Además es un Slytherin- interrumpió Bella.

Tom soltó una corta carcajada que contagio rápidamente a James, el cual sin dejar de sonreír añadió mirando complaciente a Bellatrix.

-Si Bella, es un Slytherin.

-Bien -agregó Tom-  ahora solo nos queda hacer lo posible para que Dumbledore no descubra nuestro plan hasta que ya sea demasiado tarde, mantendremos un perfil bajo en nuestras actividades, no habrá más ayuda a los muggles por un tiempo, será difícil para ellos, pero al final será lo mejor, no podemos arriesgarnos a que nos descubran estando tan cerca, regresaré a Hogwarts y mantendremos los canales de comunicación acostumbrados, ahora es momento de que regrese a Hogwarts antes de que alguien note mi ausencia, cualquier cosa ya les informaré, Bucky ven.

Al instante un elfo doméstico se materializó frente a Tom

-¿El amo desea regresar?

-Aun sigo sin entender como consigues que Bucky pase desapercibido para los demás elfos de Hogwarts.

-Nunca pongo todos mis secretos en una sola cesta James, adiós.

Sonó un ligero “crack” y Tom desapareció junto con el elfo para reaparecer en una habitación amplia con una gran estatua en el fondo, Tom le dedicó una mirada a la estatua mientras le hacia una seña al elfo para que se retirase, una vez solo se dirigió al enorme monolito con voz potente.

-Pronto el mundo entero reconocerá la grandeza de nuestra estirpe, pronto el mundo será uno solo bajo la sangre de Salazar Slytherin… pronto.

***

El hombrecillo entro en la amplia oficina del ministro de magia retorciéndose las manos, la habitación solo se encontraba iluminada por la luz de la chimenea lo cual creaba sombras irregulares que lo atemorizaban, sin embargo ninguna le aterraba más que la sombra que se encontraba recortada contra el amplio ventanal, la sombra de un mago alto, vestido con una larguísima túnica blanca que parecía brillar a la luz de la luna de la misma forma que lo hacían sus cabellos y su barba. El mago rompió el silencio provocando un sobresalto al hombrecillo que había entrado.

-Y bien Peter, ¿qué mensaje tienes para mí?

-Traidores mi señor, dos aquí mismo en el ministerio, Sirius Black y el auror James Potter.

Sin apartar la vista del ventanal Dumbledore pronunció unas palabras en un lenguaje extraño y las armaduras que se encontraban en una esquina de la habitación vibraron con violencia mientras una sombra salía de ellas.

-Black y Potter, ya saben qué hacer.

Las sombras atravesaron el ventanal cual fantasmas fundiéndose con la oscuridad reinante a la caza de Sirius Black y James Potter.

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La lechuza tropezó con un plato de avena que derramo en su totalidad, patino sobre su lomo unos centímetros hasta detenerse en la orilla de la mesa totalmente exhausta. Tardo unos segundos en incorporarse mientras la señora Weasley le retiraba el pergamino atado a su pata.

Reconoció de inmediato  la letra desordenada  del menor de sus hijos, sonrió pensando que ella tampoco había aguantado más de un día en escribir a sus padres apenas hubo traspasado las puertas de Hogwarts, dejó las prendas que llevaba cargando encima de un sillón mientras se sentaba a un costado y extendía el pergamino para leer.

Hola.

Llegamos con bien, Fred y George siguen molestando como siempre, Hogwarts es espectacular y lo mejor de todo es que quede en Gryffindor, uno de los amigos de papá estuvo durante la designación y me dijo que le mandara saludos de su parte, el tipo se llama Gawain Robards o algo así.

Que estén bien, salúdame a Ginny y a Bill.

Ron.

La sonrisa de la señora Weasley se fue desvaneciendo mientras avanzaba en su lectura sustituyéndola poco a poco por una expresión preocupada, Robards era un auror y uno de los que todos sabían que eran leales a Dumbledore desde hace mucho tiempo, ocasionalmente  se llegaban a ventilar los desacuerdos con su jefe por sus métodos poco ortodoxos inclusive violentos para tratar las contingencias, más aun si de muggles se trataba, Arthur no podía estar relacionado con ese tipo de gentes, y si lo estaba, el motivo debía ser muy importante, releyó la carta y cayó en la cuenta de que su hijo había quedado en Gryffindor, no debería ser una sorpresa en circunstancias normales, los Weasley habían acudido a Hogwarts siendo Gryffindors por generaciones, pero desde el año pasado que el sombrero seleccionador había desaparecido la selección se había convertido en un circo donde se designaba a los alumnos en las casas por el poder que tenia cada uno, ya fuera mágico o político, y Molly Weasley sabía de sobra que su hijo menor no tenía lo primero y su familia carecía de lo segundo.

***

La tapa causó un estruendo al impactar el suelo, los encantamientos escudo que la rodeaban hacían que el aire y los sonidos fluyesen de manera rara pero por la forma en que había caído Hermione dedujo que la tapa debía ser bastante pesada. Poco a poco dirigió sus pasos hacia su varita, mientras su cerebro trabajaba a mil por hora intentando repasar los hechizos de ataque y desarme que conocía dio las gracias mentalmente al profesor Lupin por haber empezado su clase de esa forma y cubrió el último tramo hacia su varita.

El humo termino de disiparse por completo y una criatura inverosímil apareció frente a ella, su cerebro intento conectar la imagen que sus ojos enviaban pero aquello no se parecía a nada que hubiese visto así que se limitó a captar las partes que podía identificar, las patas indudablemente eran de una araña por su número y su forma, una cola reptilesca que terminaba en un aguijón mezcla de serpiente y escorpión que escurría veneno en gruesas gotas conforme avanzaba, el cuerpo era de un humano, pero de un humano obeso en extremo y la cabeza de múltiples ojos inyectados en sangre era coronada por unos mechones de cabello en partes y serpientes en otras.

Hermione tuvo que hacer acopio de toda su entereza para no desmayarse ahí mismo, mientras se preguntaba una y otra vez como era posible que creyeran que ella podía derrotar a eso, y como “eso” cabía en una caja tan pequeña, retrocedió unos pasos más hasta que casi choco con uno de los encantamientos escudo, por alguna razón el monstruo no había atacado y se había limitado a gruñir en su dirección pero sin dar siquiera un paso, el circulo que los rodeaba se fue ampliando poco a poco hasta duplicar su tamaño mientras la bestia parecía encoger de tamaño, Hermione permaneció unos segundos observando como la criatura reducía su tamaño a la mitad y las patas y el aguijón desaparecían dando forma a unos pies enormes que  continuaban el globoso abdomen del monstruo, dejando atrás su indecisión Hermione apunto su varita hacia la cabeza del monstruo rogando porque fuera suficiente.

Desmaius.

El rayo rojo atravesó limpiamente la cabeza del ente y fue a impactar uno de los encantamientos escudo que estaban detrás de la criatura la cual parecía tener la consistencia del humo, la criatura respondió al ataque con un gruñido y centrando toda su atención en Hermione el resto de los ojos desapareció dejando solo dos de color miel las serpientes desaparecieron de su cabello dando paso a un largo pelo de mujer perfectamente acicalado amarrado en una coleta, las piernas se transformaban mientras el abdomen se encogía y la criatura se aproximaba mas mientras una túnica se desplegaba sobre los hombros del ente unos brazos delgados y femeninos salieron de la túnica esgrimiendo una varita y cuando la criatura se detuvo Hermione tuvo frente a si a una bruja de aspecto imponente, algunos centímetros más alta y unos pocos años mayor, toda ella desplegaba energía y su mirada era intimidante, sin embargo a Hermione le pareció reconocer algo familiar en ella, como si la conociese hace años, la bruja sonrió burlonamente y dio media vuelta dejando a Hermione con sus cavilaciones mientras los hechizos escudo eran retirados y los Ravenclaw permanecían expectantes.

Una vez que estuvo a una distancia prudente la bruja movió su varita dos veces provocando que dos volutas de humo purpura surgieran del piso, el humo fue tomando la  forma e dos personas que Hermione reconoció inmediatamente, eran sus padres, pero lucían envejecidos como si hubiese pasado más de una década desde que los había dejado, pero no podía ser, sus padres deberían estar sanos y salvos en su casa, ¿cómo podían estar ahí?

-¿Qué les has hecho? –grito Hermione mientras chispas rojas emergían de la punta de su varita.

La bruja repitió las palabras en un tono infantil, haciendo que el estomago de Hermione burbujeara de rabia, esgrimió su varita como un látigo provocando cortes en el rostro de los padres de Hermione, no lo pensó dos veces y ataco.

Desmaius– nuevamente la consistencia de humo de la criatura se hizo presente.

Impedimenta, Expelliarmus.- Hermione seguía esgrimiendo su varita y gritando pero nada funcionaba.

La bruja levanto su varita hacia los padres de Hermione y esta de inmediato supo lo que iba a pasar.

-No, por favor no – grito mientras la varita de la bruja escupía dos rayos verdes y los padres de Hermione caían cual títeres sin cuerdas con una expresión de terror en el rostro.

-¿Porque, porque lo hiciste? –Preguntó Hermione de rodillas y con lágrimas en el rostro.

-¿Por qué lo hiciste?- preguntó la bruja mientras Hermione caía en la cuenta de que la asesina de sus padres no era otra más que ella misma, esa bruja seria en lo que se convertiría en el transcurso de los años.

La bruja desapareció mientras la chica de Ravenclaw se aproximaba convirtiéndose en una gran serpiente. –Ridikulo – dijo con voz grave la chica mientras la serpiente se transformaba en un cinturón para después desaparecer en una voluta de humo que el resto de los alumnos encerraron en la caja.

-Yo… lo siento tanto, no creí que esto pasara, ven, necesitamos hablar.

Hermione siguió sin hablar a la chica mientras dirigía una mirada a la caja hasta que se perdió de vista.

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