Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 26 enero 2010

Los toquidos sonaron solemnes en la oficina del profesor Lupin, normalmente los sábados por la mañana Remus los dedicaba a hacer un ligero repaso de lo visto en sus diferentes clases y a revisar los deberes entregados por sus alumnos aprovechando que, a esa hora el castillo carecía del constante rumor del ir y venir de los alumnos, la lluvia en la ventana y la ardiente chimenea ayudaban a su relajación y concentración por lo que la llamada a tan temprana hora no fue muy bien recibida, dejo a un lado el pergamino que revisaba y se dirigió a la entrada de su oficina, su sorpresa fue mayúscula al reconocer a su visitante.

-Muy buenos dias señor ministro.

-Vamos Remus deja de lado los formalismos, espero no te moleste que te haya despertado tan temprano.

-No… Albus, solo aprovechaba para revisar algunos trabajos, y justo estaba por bajar a desayunar algo.

-Bien no quiero interrumpir un desayuno de sábado por la mañana, solo quiero discutir algunos, puntos, por decirlo de algún modo, de los nuevos alumnos.

-¿Qué hay con ellos?

-Sabes, ahora que el sombrero desapareció y los rumores a voces acerca de las influencias para la designación de las casas los miembros del consejo están muy interesados en que los resultados de este grupo sean… satisfactorios para todos. ¿Comprendes?

-Si el aprovechamiento es menor se le podría achacar a que su designación no fue la correcta.- respondió Remus fijando la vista en la ventana, a lo lejos se observaban una silueta sobrevolando el campo de Quidditch y por la reacción de los presentes lo hacía muy bien. -Si el aprovechamiento es mayor al esperado nadie reclamará.

-Exacto, siempre fuiste muy intuitivo, ahora bien, estarás de acuerdo conmigo en que los reproches caerán sobre los alumnos que representan al ministerio, tenemos en este grupo a dos hijos de aurores y a un Malfoy si no mal recuerdo.

-¿Tu preocupándote por los Malfoy? –preguntó Remus sin poder ocultar una sonrisa.

-No te anticipes, quiero que pongas especial atención a Potter y Longbottom y a una chica de Ravenclaw muggle, Granger es su apellido si no mal recuerdo, quizás podrías amalgamar un equipo con ellos tres y formar otro con el joven Malfoy y compañeros que creas afines a él y fomentar alguna sana competencia ¿me explico?, de la cual te aseguro, no me inconformaría que resultase ganador el grupo donde están los hijos de nuestros aurores, quizás puedas enviarme informes regulares acerca de sus avances y progresos, ¿Qué opinas?

-¿Y qué hay del resto de los alumnos nuevos?- preguntó Remus recargándose en el escritorio y cruzando los brazos contra su pecho.

-Me conformare con que mantengan un nivel estándar de aprovechamiento, no es a los muggles ni a la clase media a quienes el consejo escolar quiere convencer.

-Bien entonces creo que pondré manos a la obra, solo una cosa más, el equipo lo formaremos de cuatro personas siempre es más fácil trabajar en parejas en la parte práctica.

 -No tengo inconveniente, lo dejo a tu criterio, ahora no te entretengo más, buen provecho.

El ministro salió por la puerta sin más ceremonias, mientras Lupin se sumía en cavilaciones.

Si las suposiciones de Albus son ciertas, el guía está más cerca de lo que pensábamos. Consejo escolar, claro, uno pensaría que alguien tan brillante como Albus lograría una mentira mejor, aunque… Si no se ha esforzado en disfrazar su interés, quiere decir que…

Remus no sabía lo que quería decir, pero si Albus sospechaba de ellos el tiempo se les agotaba, los chicos tendrían que poner mucho empeño.

Se levantó encaminándose a la salida del castillo, una vez ahí dirigió sus paso hacia la lechucería, no se sorprendió al encontrar a un joven espigado fuera de esta, el chico llevaba un grueso guante de cuero en su mano izquierda y tenía su cabeza levantada hacia la porción de cielo por encima del bosque prohibido, pasados unos segundos emitió un silbido agudo y prolongado,  un ave se deslizó majestuosamente por encima de los arboles describiendo dos amplios círculos antes de lanzarse en picada hacia un trozo de carne cruda lanzado al aire por el muchacho, de manera ágil lo capturó entre sus garras para disponerse a comer sobre una de las vigas exteriores de la lechucería.

-Muy bonita Neville, ¿regalo de Frank?

-Buenos dias profesor Lupin, en realidad es regalo de mi tío, opinaba que una lechuza era demasiado común, es algo excéntrico ¿sabe?

La enorme ave descendió levemente hasta posarse en el antebrazo del muchacho cubierto por un grueso guante de piel y, en un claro contraste con su feroz apariencia, recargó su cabeza contra la mejilla del chico.

-Falco es un águila real, Aquila chrysaetos, es más difícil de dominar que una lechuza pero una vez que se acostumbra a un dueño su fidelidad es enorme, además su velocidad es una ventaja a la hora de enviar mensajes, justo ahora está regresando de un viaje a casa- Neville acarició la cabeza del águila desde la coronilla deteniéndose justo debajo del pico para goce del ave. –Te mereces un buen descanso- le dijo en voz baja al ave, esta emprendió el vuelo hacia la lechucería donde se acomodo en un rincón de la misma.

-Parece que te gustan los animales.

-En realidad me gustan más las plantas, pero mi padre opina que es para tontos -dijo Neville sin poder ocultar un mohín de disgusto.

-Con lo que algunas plantas mágicas pueden hacer, la herbolaría puede ser lo que quieras menos para tontos, en fin, ¿te molestaría pasar en un rato mas por mi oficina?, debo discutir algunos puntos sobre nuestras clases.

-Claro que no profesor, hay algún problema con…

-No, no es lo que te imaginas- añadió rápidamente Remus sonriendo -Tus calificaciones van muy bien, simplemente usaremos un método de trabajo distinto a partir del lunes y necesito discutirlo antes, ah y si eres tan amable de buscar a una compañera tuya, la señorita Granger, necesito hablar con ella también. La entrada a la torre de Ravenclaw está en el séptimo piso del castillo,  solo toca la aldaba…- el profesor Lupin emprendió el camino hacia la entrada del castillo a lo lejos un puñado de Gryffindors también se dirigía al castillo -…y utiliza tu ingenio.

***

Apenas apareció por el umbral de su puerta los murmullos y cuchicheos se extendieron por la sala común repleta a esa hora del sábado,  fallando olímpicamente en su mayoría por esconderlos y por desviar las miradas hacia la niña a tiempo, Hermione apresuró el paso  sintiendo el latir de su corazón como el golpetear de un caballo desbocado, alcanzó la puerta de salida con un profundo suspiro saboreando la tranquilidad y quietud del pasillo, titubeó un momento mientras decidía entre bajar a desayunar o acudir a la biblioteca, el salón comedor quizás estuviera vacio a esa hora pero su estomago burbujeaba de ansiedad negándose a admitir alimento después de atravesar la sala común, con seguridad los rumores de lo que había pasado  en el sótano se habían extendido al resto de los Ravenclaw pertenecientes a la estúpida orden o congregación. Los sentimientos de rabia y desesperación amenazaban con desbordase en forma de gotas a través de sus ojos cuando una voz la hizo reaccionar.

-Hola… tú eres Hermione ¿no?

El chico traía un guante de cuero y por la forma en que le hablaba parecía que había intentado llamarla varias veces antes de que se diera cuenta de que estaba ahí.

-Sí, lo siento, estaba distraída.

-El profesor Lupin me pidió que te buscara y que fuéramos a su oficina, dijo algo sobre un nuevo plan de estudio o algo así.

-Yo… Claro, vamos.

Quince minutos después abandonaban la oficina del profesor Lupin, por alguna razón ahora tenía que pasar el resto del año escolar con estos tres chicos, quizás esta fuera su excusa perfecta para evitarse más cuchicheos alrededor de ella en su sala común.

-Así que de nuevo los cuatro, como esa noche en la barca.

-Sí, genial – dijo Ron sin disimular una gran sonrisa en su rostro.

-¿Qué les parece si empezamos de una vez? Agregó Hermione con la primera sonrisa genuina en mucho tiempo.

Siguiente Capitulo

Anuncios

Read Full Post »

Notas: Primero una disculpa por el retraso pero acabamos de terminar con una temporada critica en mi trabajo y justo apenas esta semana me he dado tiempo de revisar el caitulo siguiente asi que ya cada Domingo tendremos capitulo.

Pronto tendre listos nuevos capitulos del otro fic y trataré de encontrar la manera de enlazarlo a este para que uno les de pistas del otro. Lo de “hacer mas animado el fic” no va avanzando tan rápido como quisiera pero tambien ya pronto tendre los primeros profiles. Si ponen atencion a las partes del capitulo notarán el porque del titulo. Enjoy it.

La caminata hacia la oficina se antojó demasiado corta para los dos compañeros, el tono solemne del profesor Lupin no auguraba buenas noticias y tomando en cuenta que habían invertido más tiempo en el ensayo para Snape, (del que Harry todavía se sentía culpable) lo más probable era que estuvieran a punto de llevarse una seria reprimenda por un ensayo mediocre.

Llegaron a la puerta y el profesor se adelantó franqueándoles el paso a Harry y Ron, les indicó un par de sillas y estiró otra frente a ellos negándose a ocupar la que se encontraba detrás de su escritorio.

-Tengo aquí sus trabajos y déjenme decirles que dejan mucho que desear a comparación de otros que me han entregado -los ojos de Ron repararon en un pergamino sobre el escritorio que triplicaba con facilidad el grosor de los suyos.

-No suelo ser muy exigente con mis alumnos en cuanto a la labor escrita y suelo darle más importancia a las enseñanzas practicas que a lo que puedan recordar ante una hoja de papel, sin embargo en esta ocasión el ministerio está demasiado, interesado, por decirlo de algún modo con el aprovechamiento de las clases en esta generación así que no pienso desperdiciar tiempo.

Unos ligeros toquidos sonaron tras de la puerta a lo que el profesor Lupin contesto con un simple adelante, la puerta se abrió para dar paso a Hermione y Neville a quienes Lupin hizo pasar.

-Durante el resto del curso trabajaremos en equipos así que permítanme presentarles al resto de su equipo, el lunes entraremos en detalles sobre esta nueva forma de trabajo, ahora pueden retirarse.

Una vez afuera el clima se sentía tenso, finalmente Neville aventuró.

-Así que de nuevo los cuatro, como esa noche en la barca.

-Sí, genial – dijo Ron sin disimular una gran sonrisa en su rostro.

***

Las esferas de color humo se paseaban sobre el escritorio dando la apariencia de hadas impacientes, pasados unos minutos el ministro entró en su despacho y después de contemplarlas por unos segundos apuntó su varita hacia un armario en el fondo de su oficina  un luz azul se desprendió e ilumino una vasija de cantos redondeados con extrañas runas grabadas en su exterior,  la primera de las esferas se sumergió en el liquido de la vasija sin producir salpicadura alguna, el ministro removió la vasija entre sus manos cual gambusino en busca de oro la negrura fue disipándose para dar paso a la figura de un hombre tendido sobre un sofá su rostro estaba perlado en sudor y se removía mientras murmuraba incoherentemente, la escena se adelantó mientras el mismo hombre se dirigía a tomar un baño, se vestía y salía de su domicilio desapareciéndose para reaparecer en el ministerio una vez llegado a su oficina el ministro comprobó que la hora en el reloj de Sirius no difería más de 5 minutos de la que él tenía en ese momento.

-Bien, nada interesante con el primero, veamos al segundo.

La segunda esfera repitió los movimientos de su antecesora para mostrar a un James Potter en su despacho mirando hacia el horizonte por la ventana como reflexionando, tomo su capa y salió de su casa, camino unas pocas calles hasta llegan a una plazoleta donde se desapareció para aparecer en el Londres muggle, en uno de los barrios más pobres de hecho, las sombras ya eran evidentes y la noche se hacía cada vez más cerrada y algunas luces del alumbrado público empezaban a encenderse, James se detuvo a punto de doblar la esquina aparentemente interesado en la pared de un edificio abandonado, dio dos pasos al frente después dos hacia atrás como dudando, volvió sobre sus pasos unos metros y después regreso nuevamente a la esquina justo debajo de un farol, rebuscó un poco dentro de su capa hasta sacar su varita y entonces todo se volvió negrura, la línea en la frente del ministro se torno rígida.

-Así que lo descubriste James- dijo el ministro casi pensando en voz alta -Bien tendremos que intentar otro método para ti, ahora sé que sabes defenderte de tus enemigos, pero me pregunto qué tanta confianza tendrás en tus amigos, uno no me sirve es demasiado cobarde pero hay otro que tiene una deuda conmigo.

Depositó la vasija dentro del armario nuevamente y lo selló con un toque de varita, tomó una bolsa llena de polvos a un lado de la chimenea arrojándolos dentro de la misma mientras pronunciaba claro y fuerte.

-Hogwarts.

***

Marian caminaba haciendo muecas de dolor cada varios pasos, el día había sido agotador y sus pies estaban hinchados y molidos, el pasar todo el día caminando en el restaurante donde trabajaba atendiendo y llevando los pedidos de los clientes había mermado sus fuerzas casi hasta el límite, con todo debía sentirse contenta, la comida que preparaba su chef era lo suficiente exótica para complacer gustos de muggles y magos por igual y aquello había salvado el negocio y su empleo con el que podía mantenerse dignamente ella y su madre.

Siempre se había considerado una chica lista, aunque la falta de oportunidades del mundo actual no le habían permitido seguir su educación más que en lo básico, sin embargo, en esos tiempos un titulo en cualquier profesión era prácticamente inútil si no podías sacar conejos de un sombrero, sin embargo sus empleos le enseñaron poco a pocola mayoria de las costumbres de los magos y descubrió que si los magos eran perezosos y pésimos en algo era en hacer comida y en realizar los quehaceres domésticos pero, como  para estos últimos ya existían los elfos domésticos decidió que en el negocio de la comida estaba su futuro.

Faltaban pocas calles para llegar a su hogar, a pesar de ser mas de las diez de la noche la calle estaba bastante iluminada pero un sonido la puso en alerta, había sido como un chasquido y estaba segura de haberlo oído justo detrás de ella.

Sin saber porqué,  apresuró el paso casi corriendo sintiendo los frenéticos latidos de su corazón golpeteando contra su pecho, suspiro con tranquilidad cuando miro la entrada al edificio donde vivía y se detuvo un momento a recuperar el aliento, súbitamente la pared se precipitó hacia ella o eso era lo que parecía, una mano de hierro la atenazo por la garganta y gritó con todas sus fuerzas, o al menos lo intento ya que ningún sonido escapaba de su boca, mientras la camaleónica figura se acercaba hacia ella.

La risa de lo que fuera que la tenía aprisionada era fría y escalofriante y Marian sintió el terror en todo su esplendor cubriendo cada poro de su cuerpo, mientras escuchaba aquella voz terrible.

-Un excelente espécimen, veamos si resiste más que las anteriores.

Siguiente Capitulo

Read Full Post »