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Archive for 30 mayo 2010

El Ilusionista.

Atardecía en Sevilla y las calles cercanas al muelle estaban repletas de transeúntes, bien saliendo y entrando de sus respectivos trabajos, bien en la compra de mercancía para la cena, lo cierto es que a esa hora de la tarde el movimiento bastaba para que nadie notase el cumulo de gente apretujada contra un callejón, prestando total atención a un tipo con un largo abrigo una mesita y tres cartas sobre ella.

-El rey de picas- decía al tiempo que sus manos movían las cartas de manera pausada sobre la superficie de la mesa- Solo adivinen donde está el rey de picas y el premio será suyo, acepto todas las apuestas, dos a uno, tres a uno, cinco a uno no importa.

-Yo apuesto- dijo un hombre que tenía el tipo de trabajador de los muelles, -cinco a uno a que adivino la carta.

-Bien tenemos un caballero que se siente con suerte- las manos trabajaban pausadas sobre la mesa- Elija usted pues caballero-cualquiera con una vista medianamente buena podía decir que la carta del centro era el rey ya que el tipo no había sido rápido en sus movimientos, cuando el tipo selecciono esa carta el merolico no tuvo más remedio que pagar.

-Un caballero con suerte sin duda, ¿quizás quiera duplicar su apuesta señor?

-De acuerdo doble o nada- dijo el hombre depositando el dinero en la mesa.

Mismos movimientos pausados y la mayoría se dio por enterado que el rey era la carta de la derecha, sorpresivamente el tipo eligió de nuevo la carta del centro perdiendo su dinero.

-La suerte es una dama caprichosa mi amigo, quizás en otra ocasión- el tipo parecía confundido con su elección y sin más palabra se retiró, quince minutos después el grupo de gente se había disuelto y el tipo del abrigo estaba contando sus ganancias cuando se le acercó un niño que no pasaría los trece años.

-Hola.- dijo simplemente el niño al hombre.

-Largo- respondió el tipo sin apartar su vista de los billetes que contaba, el niño permaneció frente a él observándolo con una sonrisa divertida en el rostro.

-Hala chico, largo.

-¿Cómo lo haces?- preguntó el niño sin dejar de verlo.

-¿Hacer el que?

-El truco de las cartas, enséñame.- Dijo el chico.

-Es magia -respondió con fastidio el hombre- Ahora largo no molestes.

-Eso ya lo sé, solo  que tengo curiosidad,-la sonrisa había desaparecido del rostro del niño- ¿Es un hechizo Confundus de baja potencia o un hechizo desmemorizante menor? Porque honestamente no creo que tengas el nivel ni las agallas de hacer un Imperius con esa varita de segunda que tienes amarrada a tu muñeca y que escondes con ese abrigo.

El tipo solo había atinado a abrir la boca sin poder articular palabra.

-Si hombre, se que eres un mago- dijo el niño con fastidio- Si, yo también soy un mago.- Lo atajó el niño cuando el hombre empezó a articular palabra, o al menos a intentarlo.

-Ahora, no tengo mucho tiempo así que seré breve, necesito tu varita, con el dinero que estafas podrás conseguir otra y seguir tu negocio y todos en paz, de otra manera si te opones me obligaras a ser menos… amistoso en mis intenciones.

El tipo intentó esgrimir su varita contra el niño sin llegar siquiera a levantar el brazo, el escenario que los rodeaba cambió súbitamente, lo primero que notó fue que la noche había caído, al fondo del callejón observó con dificultad una silueta que se acercaba, pasados unos segundos pudo reconocer al tipo que había estafado esa tarde.

-Eh amigo, que el negocio ha cerrado, mañana podrá recuperarse, le daré otra oportunidad.

El hombre se acercaba cada vez más y sacó un gancho de los utilizados en el muelle para cargar la mercancía.

-Tú te lo buscaste amigo,- el tipo esgrimió su varita e intento lanzar uno y otro hechizo contra su atacante pero su varita se negaba a responderle, su frente se perló de sudor cuando su atacante estuvo a escaso metro de distancia.

-Vamos amigo, no hay porque llegar a esos extremos ¿Quiere su dinero de vuelta? Aquí lo tiene, le daré un poco  extra por las molestias que le parece ¿eh? ¿Eh?

El tipo se contrajo sobre sí mismo cuando el gancho atravesó su cuerpo una y otra vez sin descanso y sin piedad para beneplácito de Hugo, era realmente divertido ver al hombre contorsionarse por efecto de la ilusión, con absoluta tranquilidad tomó la varita del hombre y el dinero que este había dejado caer.

-No digas que no te lo advertí.- dijo Hugo, la sonrisa había vuelto a desaparecer de su rostro.

Una ultima sacudida seguida de un ronco estertor y el hombre quedo quieto sobre el suelo, Hugo lo examinó con curiosidad por unos segundos antes de exclamar.

-Vaya, no sabía que la frase “morirse de miedo” podía tomarse tan literalmente.- Apretó la varita en su mano y emprendió el camino hacia el muelle.

***

El Cazador

El viaje había sido tranquilo, estaba en tiempo y el transportarse en un tren muggle había sido hasta cierto punto un capricho placentero, ahora observaba el panorama de Berlín desde su habitación en el hotel y comprobaba la lista que había obtenida dias atrás en Paris, si la lista era genuina estaría muy cerca de terminar dos tercios de su misión, con todo y su optimismo estaba consciente de que la tercera parte de su misión seria, con mucho, la más difícil.

Italia era el ultimo bastión del estúpido grupo al que alguna vez se le llegó a llamar iglesia, un poderoso imperio concentrado en un solo punto del planeta que albergaba tesoros de incalculable valor, pero que a su vez representaba el ultimo icono sobre el que se sostenía una fe que había sido un dolor de cabeza para muchos ministros de la magia de diferentes países y la causante de la última guerra librada por el imperio mágico británico.

Le resultaba por demás repugnante el hecho de que muchos magos se declarasen en franca oposición a sus gobiernos y apoyasen a un puñado de muggles a favor de una institución que solo se enriquecía a sus costillas y que no dudaba en lo más mínimo en enviar a sus huestes, que en su mayoría eran muggles, a una muerte segura en batalla contra los aurores, con el único afán de preservar su status de riqueza y poder.

Por ello cuando su gobierno pidió voluntarios para una “operación negra” de un solo hombre no dudo en ofrecerse, dicha misión consistiría en terminar con los líderes rebeldes distribuidos en los principales países aliados de Italia, habían sido semanas para encontrar la punta de la madeja de un hilo que fue desenrollando hombre por hombre hasta localizar al líder en Paris y eliminar la célula principal, ahora su objetivo era una célula igual de poderosa en la ciudad teutona.

Se acerco al alfeizar de la ventana y acarició distraídamente el medallón que llevaba consigo, contenía  en su interior unas gotas de una poderosa poción, una gota bastaba para matarlo de manera instantánea y licuar su cuerpo hasta dejar como rastro solo un pequeño charco de agua, agua que resultaba a su vez mortal para cualquier que se atreviera a tocarla, era uno de los mejores inventos que habían salido del departamento de misterios y su salvaguarda en caso de ser atrapado.

Un destello a su espalda lo hizo volverse rápidamente, un ave de un rojo granate con alas negras se manifestó en medio de una bola de fuego y una voz conocida salio a través de su pico.

-Debes regresar, hay asuntos urgentes que atender en casa, asegúrate de estar en casa para la celebración.- con otro estallido el pájaro desapareció de la habitación dejando tras de sí solo una pequeña estela de humo que no tardó en disiparse.

El auror revisó el calendario, era la mañana del 28 de octubre, le quedaban dos dias para hacer el viaje de regreso, Dumbledore debía saber que estaba muy cerca de lograr una victoria importante y si lo mandaba llamar de regreso solo podía significar algo, el dia ultimo habría cacería, una lástima que hubiese luna llena ese dia, la oscuridad era una gran amiga.

***

Lunático

Su humor mejoraba con cada dia, sentía si vida partida en dos, y esta vez no lo pensaba con tono pesimista, una vida normal se mostraba frente a él y estaba dispuesto a aprovecharla al máximo, y que mejor dia para empezar que este, la celebración de Halloween siempre era un acontecimiento en Hogwarts, los elfos se esmeraban con la comida, la decoración del salón comedor era fascinante y el castillo mismo parecía vibrar con vida propia, le parecía imposible no haberse dado cuenta antes de lo maravilloso que eran las celebraciones, ni siquiera en su época de estudiante lo había disfrutado tanto, y como colofón a la mañana siguiente habría un partido de Quidditch, Gryffindor contra Slytherin donde Harry haría su debut y quizás podría hablar con James y Lilly para darle las buenas nuevas y ¿Por qué no? Buscar una reconciliación con Sirius.

Ese dia las clases pasaron como un suspiro y en un gesto de cortesía obsequio un fin de semana sin deberes a todos sus alumnos lo cual fue recibido con aplausos. Se sentía pletórico de vida.

Subió los escalones hasta su oficina personal donde ya lo esperaba una túnica nueva que había mandado traer de Hogsmeade específicamente para la ocasión, sus finanzas habían mejorado considerablemente con su ingreso a Hogwarts y aparecer en la celebración de esa noche con su túnica de gala nueva, más que un acto frívolo, lo consideraba un símbolo de que su atormentada alma había dejado atrás el dolor y recuperado su humanidad por completo.

Se dio una ducha para refrescarse y comenzó a vestirse, sintiendo que su corazón latía rápidamente, sin duda estaba emocionado, su corazón latía cada vez más aprisa, terminó de pasarse la túnica por encima, su corazón lejos de tranquilizarse aceleraba el ritmo cada vez mas y mas a un punto que casi dolía.

-NO- casi grito, cuando supo que algo iba mal, quiso correr hacia donde guardaba su poción pero un dolor lacerante en el pecho lo doblo sobre el piso, el dolor corrió a su espalda que crecía rápidamente desgarrando su nueva túnica.

-No… por favor- suplicó entre el dolor más grande que jamás hubiera experimentado durante una transformación, no hubo piedad y el lobo se irguió poderoso y desafiante sumiendo la conciencia humana en lo más recóndito, sus sentidos animales captaron un sendero desde su ventanal hasta el exterior, un sendero libre de la magia del castillo por donde podría escapar sin problema.

Como si hubiese sido dibujado y brillara intensamente bajo la luna llena siguió el sendero hasta las afueras de Hogsmeade una vez ahí emprendió una ruta que le guiaban sus instintos, debía cazar a su enemiga, sabía que debía eliminarla para preservar su existencia y no se detendría hasta que su deliciosa sangre escurriera entre sus dientes, gruñendo, imprimió mayor potencia a su zancada, la presa esperaba y el estaba hambriento.

***

Del como Severus Snape se tuvo que lavar el pelo.

La puerta se abrió con un estrépito mientras el hombre entraba como un huracán a su oficina, su otrora impecable túnica negra se encontraba impregnada hasta el cuello de una sustancia verde y pegajosa de un olor desagradable e extremo.

Severus se despojo de ella arrojándola contra la chimenea y con su varita le prendió fuego, camino hasta el fondo de su habitación donde entró en una rudimentaria regadera, dejando que el agua se llevara los restos de la sustancia junto con parte de su enojo.

Aplicó con su varita un hechizo desapareciendo el olor de la pegajosa sustancia y tomo una toalla para secarse el cabello el cual estaba más largo de lo usual, se detuvo unos instantes en el espejo dedicándose a observar su reflejo con sumo interés, sin duda los mejores años de su juventud habían pasado y jamás había tenido ni de cerca la figura de alguien a quien se consideraba atractivo, cosa que le importaba bastante poco como para hacer algo para mejorarlo.

Su mente divago como lo había hecho tantas veces durante los últimos años, sus años antes de entrar a Hogwarts y el maravilloso espacio de tiempo en el que se podía considerar el mejor amigo de Lilly Evans, que por supuesto ya no era Lilly Evans sino Potter, el acceso de rabia al rememorar el apellido fue tal que sintió en su estomago el burbujear de sus ácidos gástricos, situación que aumento cuando recordó que precisamente el hijo de Lilly y James había sido el causante de que hubiera terminado en semejante estado.

-Estúpido niño, distraído, ególatra, arrogante e inútil igual que su padre- Pensó en voz alta mientras tomaba el ungüento que solía colocarse sobre el cabello, el mismo que había usado toda su vida desde que tenía uso de razón.

Intento abrir la botella la cual resbaló de sus humedecidas manos para estrellarse en el suelo, aquello fue la gota que derramo el vaso, (o la botella) tomo el resto de sus productos de higiene y los arrojo con violencia ya contra la pared, ya dentro de la chimenea hasta que el lavabo quedo libre de botellas dejando a un Severus despeinado, jadeante y con los dientes apretados.

Se colocó la túnica y conjuró una cinta con su varita con la cual amarró su cabello en una coleta, para su sorpresa el resultado no fue del todo desagradable.

Salio con un portazo de su oficina dirigiéndose con paso rápido y enérgico hacia la oficina del director, una vez ahí toco la puerta con impaciencia.

-Adelante- sonó la voz de minerva Macgonagall desde el interior.

-Necesito unos dias Minerva- dijo Severus sin siquiera mediar saludo.

-Buenas tardes para ti también Severus, veo que estamos rebeldes el dia de hoy.

El énfasis en la palabra hizo poco para mejorar el ánimo de Severus Snape.

-Tomare unos dias, regresare el lunes por la mañana, necesito alejarme de este bullicio.

-Bueno, como veo que esto es más una notificación que una solicitud de permiso, parece que no hay remedio, me  gustaría que nos acompañases en el banquete pero si es tu gusto, por supuesto que puedes tomarte el fin de semana, descansa y nos vemos el lunes.

Severus giró sobre sus pies y salio sin mediar palabra alguna cerrando la puerta tras de sí.

-De nada- murmuro Minerva con actitud divertida.

Severus empacó algunos objetos personales y uno que otro libro, por un momento estuvo tentado a utilizar la red flu hasta su casa en Spinners End, pero decidió que el aire fresco del exterior le sentaría bien a su humor, tomo uno de los carruajes el cual lo condujo hasta las afueras de Hogsmeade a paso lento, una vez allí se desapareció hasta el conocido callejón cercano al arroyo que lo llevaría a su casa.

Camino unos metros y pudo observar el edificio de dos pisos, un buen fuego una relajada lectura y un vaso de vino elfico terminarían por tranquilizarlo, se detuvo en seco y agudizo la vista, un resplandor tintineante se observaba a través de la ventana de la sala, sacó su varita y camino midiendo cada paso y agudizando el oído, preparado para lo que fuera, o al menos eso pensaba.

En cuanto cruzo el umbral de su puerta Severus tuvo que sujetarse para no caer, sobre el sillón de su sala se encontraba una niña con un brillante cabello rojizo, a su lado una cierva de color plata se encontraba como montando guardia. Parecía esperar que el hombre apareciese, dirigió su mirada hacia él y la voz tan familiar sonó partiendo con cada palabra el corazón y el alma de Severus Snape.

-Severus protégela y a Harry también. Adiós.

La cierva desapareció dejando a Severus Snape postrado de hinojos con las lagrimas y el dolor surcando su rostro.

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Octubre/1991

Bueno, se supone que esto es un registro que debemos llevar sobre lo que hemos estado practicando estas últimas semanas en clase de Defensa contra las Artes Oscuras.

El profesor Lupin se veía especialmente contento el día de hoy por alguna razón, llegó y nos dijo textualmente

“Hoy empezaremos con algo diferente, algo divertido, haremos un diario, en el anotarán los eventos que vayan ocurriendo en su equipo de estudio, obviamente incluirán los hechizos que han aprendido, haciendo énfasis en los que mas problemas les causan”

Se que en esta parte mencionó algo del trabajo en equipo y como podemos complementarnos con nuestros compañeros para atacar un mismo objetivo desde diferentes posiciones y ángulos y que deberíamos enfocarnos en tener una buena coordinación entre nosotros, no pude seguir por completo el hilo de las palabras porque Ron me interrumpió pidiéndome unas notas de  Herbología que no anotó, de verdad que ese chico es descuidado.

En fin, volviendo a lo importante, el profesor Lupin siempre nos pide que “innovemos e improvisemos” sobre nuestras “tácticas de ataque y defensa tanto individual como en equipo” todo el tiempo habla como si estuviéramos por salir a una guerra.

Respecto a los hechizos hasta el momento he dominado la mayoría de los que nos ha presentado el Profesor Lupin solo me cuesta trabajo mantener lo que el llama “ritmo de ataque” lo cual consiste según sus palabras en una combinación de ataques menores, intermedios y mayores que mantienen al enemigo ocupado y siempre a la defensiva, lo que nos hace menos vulnerables a un posible contra ataque.

En nuestro equipo si alguien destaca es Neville, quizás porque su padre es auror y según nos platica lo ha estado entrenando desde hace tiempo, además de que tiene una condición física muy superior a la del resto de nosotros maneja sus ataques como si llevara haciéndolo por años y por eso fue el ultimo de nosotros al que hemos podido desarmar, quizás su único problema es que falla en la innovación siempre lleva un orden muy metódico y eso lo hace predecible, si una serie de hechizos le funciona la usa igual vez tras vez hasta que deja de ser útil y después cambia a otra.

Por el contrario Ron es impredecible al punto del desastre, uno no sabe si cuidarse de que te desarme te noquee o de que te envíe en pedacitos de regreso a casa, utiliza el primer hechizo que se le viene a la cabeza y sacude la varita como si estuviera pintando con crayones, ya ha mandado a volar varias veces a compañeros de otros equipos en especial a un chico rubio, aunque eso pasa tan seguido que me pregunto si en realidad es por accidente.

Harry a pesar de ser también hijo de un auror es el peor de nosotros, a pesar de tener notas bastante buenas tiene la cabeza llena de humo y no para de hablar de quidditch lo que ocasiona que Ron se distraiga mas de la cuenta para horror de todos los demás y si estamos en una sesión de equipo no es raro que Neville también se olvide de la practica por participar en el eterno debate si los Cannons o los Tornados son los peores de la liga.

Aun así el equipo ha significado un escape para mi, aunque los cuchicheos son cada vez menos, todavía no he podido permanecer mas de media hora en nuestra sala común, la chica líder de los pajarracos ha intentado hablarme varias veces pero creo que aun esta apenada, el profesor Lupin tenia razón acerca de que este diario nos iba a ayudar a asimilar toda la información y nos haría sentir mejor al final del día.

Quizás mañana intente yo hablarle a la chica.

 

10/91 20:00 hrs.

Diario de registro de eventos de la clase de defensa contra las artes oscuras.

Según los consejos del Profesor Lupin necesito improvisar más, y utilizar más la imaginación para mis hechizos, me pregunto que diría mi padre. Ya se:

“La imaginación es para los tontos, lo único que te ayuda en el campo de combate es la disciplina, la inteligencia, la estrategia y el valor, y eso no se consigue sin trabajo duro”

Después pediría dos vueltas más al parque y una sesión de hechizos de desarme antes de la cena.

Bien, improvisare, el lunes cambiare el orden de mis hechizos.

Viernes (por fin)

Diario de DCAO.

El profesor Lupin quiere que hagamos anotaciones de TODO lo que hacemos en su clase, creo que para evitar que se nos olvide lo que ya aprendimos, le pregunte que si quería que anotáramos lo que había pasado en las últimas semanas o si empezábamos desde hoy, afortunadamente me dijo que solo pusiera lo que me acordara.

Bien recuerdo que el primer día pusimos a llorar a un ghoul, he mandado a volar al inútil de Malfoy mas veces de las que pueda contar, lo cual se ha convertido en un deporte que disfruto casi tanto como el Quidditch, el primer día que trabajamos en equipo tenia que desarmar a Neville y cuando lance mi hechizo Neville saltó para un lado por lo que golpeo a Malfoy, entonces me di cuenta que “los accidentes pasan”.

Hermione me ayuda con los apuntes y las tareas, lo que es un alivio porque entre los entrenamientos con Harry y la tarea que nos dejan ya me hubiera vuelto loco, aun no entiendo porque siempre insiste en que nos reunamos en la sala común de Gryffindor o en la biblioteca pareciera como que no quiere llegar a su sala común. Quizás son demasiado sabelotodos en Ravenclaw y como no hubo sombrero este año que los eligiera como auténticos Ravenclaw los tratan mal.

Bueno eso es todo por hoy.

 

Harry me acaba de recordar que el Profesor Lupin me pidió que practicara mis movimientos de varita, pero como hoy es viernes aun tengo sábado y domingo para hacerlo y eso es una eternidad.

Ahora si eso es todo.

Diario de DCAO

Tengo que escribir todo lo que nos pasa en la clase de DCAO lo cual me parece francamente tonto pero en fin.

El profesor Lupin insiste en que me distraigo mucho, yo le digo que no necesitare esto cuando juegue quidditch con Inglaterra.

En fin, los hechizos que hemos “aprendido” ya me los había enseñado o mi papá o mi tío Sirius, cierto que no los había puesto en practica pero para el caso es lo mismo, a final de cuentas la idea es pasar los exámenes y si uno sabe el hechizo no tiene porque salir mal, el equipo va bien, con Neville basta y sobra para ganarle a cualquiera de los otros equipos, Hermione saca las mejores notas en la parte de la teoría y si eso no es suficiente los amenazamos con soltar a Ron en medio del salón con una varita en cada mano y vendado de los ojos y listo (eso me acaba de costar un almohadazo del señor “mira como vuela Malfoy”) así que con esforzarme lo suficiente para que no repruebe estamos listos.

Fin.

***

Parecía que el hombrecillo estaba próximo a desmayarse cuando el mago extrajo de su cabeza una sustancia plateada ni gas ni liquido la cual deposito en una extraña vasija la cual se extendió dentro de la misma mostrando imágenes sucesivas

-Entonces ¿este es el lugar donde esta escondida?

-Si señor, la chica no recuerda nada, hoy le hable haciéndome pasar por vendedor y no me reconoció.

-Bien, ¿y el la tiene vigilada?

-Se que la observa regularmente estaciona su moto en el lado opuesto de la calle oculto tras un hechizo desilusionador.

-Muy bien Peter, agradezco la información, ahora retírate.

El hombrecillo salio casi tropezando con la puerta mientras dejaba al mago solo con sus pensamientos, de hecho con uno solo de ellos. “Divide y vencerás

***

-Pasa Remus.

-Hola Albus he traído la información que me pediste, como veras el avance de los muchachos es bueno para su edad, en unos meses estarán al nivel de los alumnos de segundo grado y al terminar el curso estoy seguro que tendrán la misma capacidad que un alumno promedio de tercero.

-Fantástico Remus,-Respondió Albus con una amplia sonrisa- estos informes les fascinaran al consejo escolar el lunes que se los presente, ahora si no te importa pasemos al otro asunto que nos interesa, la hora es propicia para empezar.- Dijo Albus observando el atardecer a través de la ventana y la incipiente luna aun sin su brillo total.

-Eso me recuerda.

Remus sacó un frasco de un bolsillo en su capa con la intención de beberlo.

-No- lo atajó Albus antes de que lo hiciera –Es necesario que la transformación se complete para probar el avance.

-¿Estas seguro?- preguntó Remus receloso.

-Vamos Remus, creo que estamos de acuerdo que puedo manejar un licántropo adulto completamente transformado además he tomado mis precauciones.- Y con un movimiento de varita una cama de apariencia sólida se materializo entre ellos, unas cadenas colgaban de cada una de las esquinas rematando un amplio cincho de cuero en el centro de la misma.

-Espero que no te importe estar atado durante la transformación.

-Más me preocuparía si estuviera suelto- respondió Remus de manera automática, y acostándose en la cama, otro movimiento de varita y las cadenas cobraron vida sujetando muñecas cintura y tobillos de Remus Lupin.

-He de necesitar un supremo esfuerzo por tu parte Remus, necesito saber hasta que punto tu mente deja de pensar como humano durante la transformación, -Albus sacudió su varita y unas cartas flotaron por encima de la cabeza de Remus -Estas tarjetas tiene colores y animales que iras nombrando mientras la transformación ocurre, se que es muy doloroso pero si queremos revertirlo debemos hallar ese punto exacto.

-De acuerdo, lo intentaré- respondió Remus.

Albus coloco un reloj muggle sobre su escritorio el cual marcaba las 7 de la tarde, pasaron unos minutos de silencio incomodo mientras la noche se hacia plena y la Luna empezaba a adquirir mas y mas brillo cuando sus rayos bañaron el rostro de Remus justo a las 7:30 unas violentas convulsiones marcaron el inicio de su transformacion, su ropa empezaba a desgarrarse mientras su pecho y extremidades crecían y las tarjetas empezaron a danzar frente a el.

-Ca….ballo.- exclamo Remus.

El pecho empezaba a poblarsele de un tupido vello hirsuto y negro.

-Perr…o,  ama….rillo.

Las orbitas de sus ojos parecían hundirse mientras el hocico crecía desmesuradamente y dificultaba cada vez mas el habla. Sus manos eran ya autenticas garras y se encontraban curvadas sobre si mismas.

-Verd….gat…, ga… argh… grrrrr.

-Imperio- tronó la voz de Albus con una sonrisa de triunfo en el rostro mientras la transformación de Remus terminaba.

Las cadenas cedieron y el cincho de cuero fue desgarrado por las garras mientras el hombre lobo se erguía en sus casi de dos metros de estatura lanzando un aullido furioso hacia el ventanal.

-Sentado- dijo Albus casi distraídamente mientras sacaba la extraña vasija de un armario, el lobo obedeció con la docilidad de un pequeño cachorro mientras Albus examinaba los pensamientos extraídos del lobo en la vasija, en ellos se observaba a una chica sujetándose el brazo herido por lo que parecía una quemadura.

-Bien, aquí tienes a tu enemiga, ella te ha lastimado, te ha hecho daño, debes buscarla, debes encontrarla y evitar que te haga mas daño y si alguien esta con ella deberá correr la misma suerte. –los ojos del hombre lobo se achicaron en una muestra de entendimiento mientras un gruñido de furia surgía de manera gutural desde el fondo de su pecho.

-La siguiente luna llena sera de cacería mi amigo, ahora bebe- dijo Albus vaciando un líquido espeso de una botellita color ambar sobre la garganta del hombre lobo, la poción hizo efecto tremendamente rápido tras poco menos de un minuto se veía a un desnudo Remus tirado sobre el piso.

Albus tiró muebles y volcó su escritorio, rasgo su túnica por los bordes y con un movimiento de su varita su frente se perlo de sudor, por ultimo arrastró su silla y se recostó sobre ella con un fingido cansancio reflejado en el rostro.

-Ennervate.

Remus parpadeo varias veces antes de poder entender lo que había pasado, Albus simplemente le señaló el reloj tirado en el suelo, marcando las 7:45.

-Lo logramos Remus, lo logramos.

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