Los toquidos sonaron solemnes en la oficina del profesor Lupin, normalmente los sábados por la mañana Remus los dedicaba a hacer un ligero repaso de lo visto en sus diferentes clases y a revisar los deberes entregados por sus alumnos aprovechando que, a esa hora el castillo carecía del constante rumor del ir y venir de los alumnos, la lluvia en la ventana y la ardiente chimenea ayudaban a su relajación y concentración por lo que la llamada a tan temprana hora no fue muy bien recibida, dejo a un lado el pergamino que revisaba y se dirigió a la entrada de su oficina, su sorpresa fue mayúscula al reconocer a su visitante.
-Muy buenos dias señor ministro.
-Vamos Remus deja de lado los formalismos, espero no te moleste que te haya despertado tan temprano.
-No… Albus, solo aprovechaba para revisar algunos trabajos, y justo estaba por bajar a desayunar algo.
-Bien no quiero interrumpir un desayuno de sábado por la mañana, solo quiero discutir algunos, puntos, por decirlo de algún modo, de los nuevos alumnos.
-¿Qué hay con ellos?
-Sabes, ahora que el sombrero desapareció y los rumores a voces acerca de las influencias para la designación de las casas los miembros del consejo están muy interesados en que los resultados de este grupo sean… satisfactorios para todos. ¿Comprendes?
-Si el aprovechamiento es menor se le podría achacar a que su designación no fue la correcta.- respondió Remus fijando la vista en la ventana, a lo lejos se observaban una silueta sobrevolando el campo de Quidditch y por la reacción de los presentes lo hacía muy bien. -Si el aprovechamiento es mayor al esperado nadie reclamará.
-Exacto, siempre fuiste muy intuitivo, ahora bien, estarás de acuerdo conmigo en que los reproches caerán sobre los alumnos que representan al ministerio, tenemos en este grupo a dos hijos de aurores y a un Malfoy si no mal recuerdo.
-¿Tu preocupándote por los Malfoy? –preguntó Remus sin poder ocultar una sonrisa.
-No te anticipes, quiero que pongas especial atención a Potter y Longbottom y a una chica de Ravenclaw muggle, Granger es su apellido si no mal recuerdo, quizás podrías amalgamar un equipo con ellos tres y formar otro con el joven Malfoy y compañeros que creas afines a él y fomentar alguna sana competencia ¿me explico?, de la cual te aseguro, no me inconformaría que resultase ganador el grupo donde están los hijos de nuestros aurores, quizás puedas enviarme informes regulares acerca de sus avances y progresos, ¿Qué opinas?
-¿Y qué hay del resto de los alumnos nuevos?- preguntó Remus recargándose en el escritorio y cruzando los brazos contra su pecho.
-Me conformare con que mantengan un nivel estándar de aprovechamiento, no es a los muggles ni a la clase media a quienes el consejo escolar quiere convencer.
-Bien entonces creo que pondré manos a la obra, solo una cosa más, el equipo lo formaremos de cuatro personas siempre es más fácil trabajar en parejas en la parte práctica.
-No tengo inconveniente, lo dejo a tu criterio, ahora no te entretengo más, buen provecho.
El ministro salió por la puerta sin más ceremonias, mientras Lupin se sumía en cavilaciones.
Si las suposiciones de Albus son ciertas, el guía está más cerca de lo que pensábamos. Consejo escolar, claro, uno pensaría que alguien tan brillante como Albus lograría una mentira mejor, aunque… Si no se ha esforzado en disfrazar su interés, quiere decir que…
Remus no sabía lo que quería decir, pero si Albus sospechaba de ellos el tiempo se les agotaba, los chicos tendrían que poner mucho empeño.
Se levantó encaminándose a la salida del castillo, una vez ahí dirigió sus paso hacia la lechucería, no se sorprendió al encontrar a un joven espigado fuera de esta, el chico llevaba un grueso guante de cuero en su mano izquierda y tenía su cabeza levantada hacia la porción de cielo por encima del bosque prohibido, pasados unos segundos emitió un silbido agudo y prolongado, un ave se deslizó majestuosamente por encima de los arboles describiendo dos amplios círculos antes de lanzarse en picada hacia un trozo de carne cruda lanzado al aire por el muchacho, de manera ágil lo capturó entre sus garras para disponerse a comer sobre una de las vigas exteriores de la lechucería.
-Muy bonita Neville, ¿regalo de Frank?
-Buenos dias profesor Lupin, en realidad es regalo de mi tío, opinaba que una lechuza era demasiado común, es algo excéntrico ¿sabe?
La enorme ave descendió levemente hasta posarse en el antebrazo del muchacho cubierto por un grueso guante de piel y, en un claro contraste con su feroz apariencia, recargó su cabeza contra la mejilla del chico.
-Falco es un águila real, Aquila chrysaetos, es más difícil de dominar que una lechuza pero una vez que se acostumbra a un dueño su fidelidad es enorme, además su velocidad es una ventaja a la hora de enviar mensajes, justo ahora está regresando de un viaje a casa- Neville acarició la cabeza del águila desde la coronilla deteniéndose justo debajo del pico para goce del ave. –Te mereces un buen descanso- le dijo en voz baja al ave, esta emprendió el vuelo hacia la lechucería donde se acomodo en un rincón de la misma.
-Parece que te gustan los animales.
-En realidad me gustan más las plantas, pero mi padre opina que es para tontos -dijo Neville sin poder ocultar un mohín de disgusto.
-Con lo que algunas plantas mágicas pueden hacer, la herbolaría puede ser lo que quieras menos para tontos, en fin, ¿te molestaría pasar en un rato mas por mi oficina?, debo discutir algunos puntos sobre nuestras clases.
-Claro que no profesor, hay algún problema con…
-No, no es lo que te imaginas- añadió rápidamente Remus sonriendo -Tus calificaciones van muy bien, simplemente usaremos un método de trabajo distinto a partir del lunes y necesito discutirlo antes, ah y si eres tan amable de buscar a una compañera tuya, la señorita Granger, necesito hablar con ella también. La entrada a la torre de Ravenclaw está en el séptimo piso del castillo, solo toca la aldaba…- el profesor Lupin emprendió el camino hacia la entrada del castillo a lo lejos un puñado de Gryffindors también se dirigía al castillo -…y utiliza tu ingenio.
***
Apenas apareció por el umbral de su puerta los murmullos y cuchicheos se extendieron por la sala común repleta a esa hora del sábado, fallando olímpicamente en su mayoría por esconderlos y por desviar las miradas hacia la niña a tiempo, Hermione apresuró el paso sintiendo el latir de su corazón como el golpetear de un caballo desbocado, alcanzó la puerta de salida con un profundo suspiro saboreando la tranquilidad y quietud del pasillo, titubeó un momento mientras decidía entre bajar a desayunar o acudir a la biblioteca, el salón comedor quizás estuviera vacio a esa hora pero su estomago burbujeaba de ansiedad negándose a admitir alimento después de atravesar la sala común, con seguridad los rumores de lo que había pasado en el sótano se habían extendido al resto de los Ravenclaw pertenecientes a la estúpida orden o congregación. Los sentimientos de rabia y desesperación amenazaban con desbordase en forma de gotas a través de sus ojos cuando una voz la hizo reaccionar.
-Hola… tú eres Hermione ¿no?
El chico traía un guante de cuero y por la forma en que le hablaba parecía que había intentado llamarla varias veces antes de que se diera cuenta de que estaba ahí.
-Sí, lo siento, estaba distraída.
-El profesor Lupin me pidió que te buscara y que fuéramos a su oficina, dijo algo sobre un nuevo plan de estudio o algo así.
-Yo… Claro, vamos.
Quince minutos después abandonaban la oficina del profesor Lupin, por alguna razón ahora tenía que pasar el resto del año escolar con estos tres chicos, quizás esta fuera su excusa perfecta para evitarse más cuchicheos alrededor de ella en su sala común.
-Así que de nuevo los cuatro, como esa noche en la barca.
-Sí, genial – dijo Ron sin disimular una gran sonrisa en su rostro.
-¿Qué les parece si empezamos de una vez? Agregó Hermione con la primera sonrisa genuina en mucho tiempo.