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Los toquidos sonaron solemnes en la oficina del profesor Lupin, normalmente los sábados por la mañana Remus los dedicaba a hacer un ligero repaso de lo visto en sus diferentes clases y a revisar los deberes entregados por sus alumnos aprovechando que, a esa hora el castillo carecía del constante rumor del ir y venir de los alumnos, la lluvia en la ventana y la ardiente chimenea ayudaban a su relajación y concentración por lo que la llamada a tan temprana hora no fue muy bien recibida, dejo a un lado el pergamino que revisaba y se dirigió a la entrada de su oficina, su sorpresa fue mayúscula al reconocer a su visitante.

-Muy buenos dias señor ministro.

-Vamos Remus deja de lado los formalismos, espero no te moleste que te haya despertado tan temprano.

-No… Albus, solo aprovechaba para revisar algunos trabajos, y justo estaba por bajar a desayunar algo.

-Bien no quiero interrumpir un desayuno de sábado por la mañana, solo quiero discutir algunos, puntos, por decirlo de algún modo, de los nuevos alumnos.

-¿Qué hay con ellos?

-Sabes, ahora que el sombrero desapareció y los rumores a voces acerca de las influencias para la designación de las casas los miembros del consejo están muy interesados en que los resultados de este grupo sean… satisfactorios para todos. ¿Comprendes?

-Si el aprovechamiento es menor se le podría achacar a que su designación no fue la correcta.- respondió Remus fijando la vista en la ventana, a lo lejos se observaban una silueta sobrevolando el campo de Quidditch y por la reacción de los presentes lo hacía muy bien. -Si el aprovechamiento es mayor al esperado nadie reclamará.

-Exacto, siempre fuiste muy intuitivo, ahora bien, estarás de acuerdo conmigo en que los reproches caerán sobre los alumnos que representan al ministerio, tenemos en este grupo a dos hijos de aurores y a un Malfoy si no mal recuerdo.

-¿Tu preocupándote por los Malfoy? –preguntó Remus sin poder ocultar una sonrisa.

-No te anticipes, quiero que pongas especial atención a Potter y Longbottom y a una chica de Ravenclaw muggle, Granger es su apellido si no mal recuerdo, quizás podrías amalgamar un equipo con ellos tres y formar otro con el joven Malfoy y compañeros que creas afines a él y fomentar alguna sana competencia ¿me explico?, de la cual te aseguro, no me inconformaría que resultase ganador el grupo donde están los hijos de nuestros aurores, quizás puedas enviarme informes regulares acerca de sus avances y progresos, ¿Qué opinas?

-¿Y qué hay del resto de los alumnos nuevos?- preguntó Remus recargándose en el escritorio y cruzando los brazos contra su pecho.

-Me conformare con que mantengan un nivel estándar de aprovechamiento, no es a los muggles ni a la clase media a quienes el consejo escolar quiere convencer.

-Bien entonces creo que pondré manos a la obra, solo una cosa más, el equipo lo formaremos de cuatro personas siempre es más fácil trabajar en parejas en la parte práctica.

 -No tengo inconveniente, lo dejo a tu criterio, ahora no te entretengo más, buen provecho.

El ministro salió por la puerta sin más ceremonias, mientras Lupin se sumía en cavilaciones.

Si las suposiciones de Albus son ciertas, el guía está más cerca de lo que pensábamos. Consejo escolar, claro, uno pensaría que alguien tan brillante como Albus lograría una mentira mejor, aunque… Si no se ha esforzado en disfrazar su interés, quiere decir que…

Remus no sabía lo que quería decir, pero si Albus sospechaba de ellos el tiempo se les agotaba, los chicos tendrían que poner mucho empeño.

Se levantó encaminándose a la salida del castillo, una vez ahí dirigió sus paso hacia la lechucería, no se sorprendió al encontrar a un joven espigado fuera de esta, el chico llevaba un grueso guante de cuero en su mano izquierda y tenía su cabeza levantada hacia la porción de cielo por encima del bosque prohibido, pasados unos segundos emitió un silbido agudo y prolongado,  un ave se deslizó majestuosamente por encima de los arboles describiendo dos amplios círculos antes de lanzarse en picada hacia un trozo de carne cruda lanzado al aire por el muchacho, de manera ágil lo capturó entre sus garras para disponerse a comer sobre una de las vigas exteriores de la lechucería.

-Muy bonita Neville, ¿regalo de Frank?

-Buenos dias profesor Lupin, en realidad es regalo de mi tío, opinaba que una lechuza era demasiado común, es algo excéntrico ¿sabe?

La enorme ave descendió levemente hasta posarse en el antebrazo del muchacho cubierto por un grueso guante de piel y, en un claro contraste con su feroz apariencia, recargó su cabeza contra la mejilla del chico.

-Falco es un águila real, Aquila chrysaetos, es más difícil de dominar que una lechuza pero una vez que se acostumbra a un dueño su fidelidad es enorme, además su velocidad es una ventaja a la hora de enviar mensajes, justo ahora está regresando de un viaje a casa- Neville acarició la cabeza del águila desde la coronilla deteniéndose justo debajo del pico para goce del ave. –Te mereces un buen descanso- le dijo en voz baja al ave, esta emprendió el vuelo hacia la lechucería donde se acomodo en un rincón de la misma.

-Parece que te gustan los animales.

-En realidad me gustan más las plantas, pero mi padre opina que es para tontos -dijo Neville sin poder ocultar un mohín de disgusto.

-Con lo que algunas plantas mágicas pueden hacer, la herbolaría puede ser lo que quieras menos para tontos, en fin, ¿te molestaría pasar en un rato mas por mi oficina?, debo discutir algunos puntos sobre nuestras clases.

-Claro que no profesor, hay algún problema con…

-No, no es lo que te imaginas- añadió rápidamente Remus sonriendo -Tus calificaciones van muy bien, simplemente usaremos un método de trabajo distinto a partir del lunes y necesito discutirlo antes, ah y si eres tan amable de buscar a una compañera tuya, la señorita Granger, necesito hablar con ella también. La entrada a la torre de Ravenclaw está en el séptimo piso del castillo,  solo toca la aldaba…- el profesor Lupin emprendió el camino hacia la entrada del castillo a lo lejos un puñado de Gryffindors también se dirigía al castillo -…y utiliza tu ingenio.

***

Apenas apareció por el umbral de su puerta los murmullos y cuchicheos se extendieron por la sala común repleta a esa hora del sábado,  fallando olímpicamente en su mayoría por esconderlos y por desviar las miradas hacia la niña a tiempo, Hermione apresuró el paso  sintiendo el latir de su corazón como el golpetear de un caballo desbocado, alcanzó la puerta de salida con un profundo suspiro saboreando la tranquilidad y quietud del pasillo, titubeó un momento mientras decidía entre bajar a desayunar o acudir a la biblioteca, el salón comedor quizás estuviera vacio a esa hora pero su estomago burbujeaba de ansiedad negándose a admitir alimento después de atravesar la sala común, con seguridad los rumores de lo que había pasado  en el sótano se habían extendido al resto de los Ravenclaw pertenecientes a la estúpida orden o congregación. Los sentimientos de rabia y desesperación amenazaban con desbordase en forma de gotas a través de sus ojos cuando una voz la hizo reaccionar.

-Hola… tú eres Hermione ¿no?

El chico traía un guante de cuero y por la forma en que le hablaba parecía que había intentado llamarla varias veces antes de que se diera cuenta de que estaba ahí.

-Sí, lo siento, estaba distraída.

-El profesor Lupin me pidió que te buscara y que fuéramos a su oficina, dijo algo sobre un nuevo plan de estudio o algo así.

-Yo… Claro, vamos.

Quince minutos después abandonaban la oficina del profesor Lupin, por alguna razón ahora tenía que pasar el resto del año escolar con estos tres chicos, quizás esta fuera su excusa perfecta para evitarse más cuchicheos alrededor de ella en su sala común.

-Así que de nuevo los cuatro, como esa noche en la barca.

-Sí, genial – dijo Ron sin disimular una gran sonrisa en su rostro.

-¿Qué les parece si empezamos de una vez? Agregó Hermione con la primera sonrisa genuina en mucho tiempo.

Tres y cuatro

Notas: Primero una disculpa por el retraso pero acabamos de terminar con una temporada critica en mi trabajo y justo apenas esta semana me he dado tiempo de revisar el caitulo siguiente asi que ya cada Domingo tendremos capitulo.

Pronto tendre listos nuevos capitulos del otro fic y trataré de encontrar la manera de enlazarlo a este para que uno les de pistas del otro. Lo de “hacer mas animado el fic” no va avanzando tan rápido como quisiera pero tambien ya pronto tendre los primeros profiles. Si ponen atencion a las partes del capitulo notarán el porque del titulo. Enjoy it.

La caminata hacia la oficina se antojó demasiado corta para los dos compañeros, el tono solemne del profesor Lupin no auguraba buenas noticias y tomando en cuenta que habían invertido más tiempo en el ensayo para Snape, (del que Harry todavía se sentía culpable) lo más probable era que estuvieran a punto de llevarse una seria reprimenda por un ensayo mediocre.

Llegaron a la puerta y el profesor se adelantó franqueándoles el paso a Harry y Ron, les indicó un par de sillas y estiró otra frente a ellos negándose a ocupar la que se encontraba detrás de su escritorio.

-Tengo aquí sus trabajos y déjenme decirles que dejan mucho que desear a comparación de otros que me han entregado -los ojos de Ron repararon en un pergamino sobre el escritorio que triplicaba con facilidad el grosor de los suyos.

-No suelo ser muy exigente con mis alumnos en cuanto a la labor escrita y suelo darle más importancia a las enseñanzas practicas que a lo que puedan recordar ante una hoja de papel, sin embargo en esta ocasión el ministerio está demasiado, interesado, por decirlo de algún modo con el aprovechamiento de las clases en esta generación así que no pienso desperdiciar tiempo.

Unos ligeros toquidos sonaron tras de la puerta a lo que el profesor Lupin contesto con un simple adelante, la puerta se abrió para dar paso a Hermione y Neville a quienes Lupin hizo pasar.

-Durante el resto del curso trabajaremos en equipos así que permítanme presentarles al resto de su equipo, el lunes entraremos en detalles sobre esta nueva forma de trabajo, ahora pueden retirarse.

Una vez afuera el clima se sentía tenso, finalmente Neville aventuró.

-Así que de nuevo los cuatro, como esa noche en la barca.

-Sí, genial – dijo Ron sin disimular una gran sonrisa en su rostro.

***

Las esferas de color humo se paseaban sobre el escritorio dando la apariencia de hadas impacientes, pasados unos minutos el ministro entró en su despacho y después de contemplarlas por unos segundos apuntó su varita hacia un armario en el fondo de su oficina  un luz azul se desprendió e ilumino una vasija de cantos redondeados con extrañas runas grabadas en su exterior,  la primera de las esferas se sumergió en el liquido de la vasija sin producir salpicadura alguna, el ministro removió la vasija entre sus manos cual gambusino en busca de oro la negrura fue disipándose para dar paso a la figura de un hombre tendido sobre un sofá su rostro estaba perlado en sudor y se removía mientras murmuraba incoherentemente, la escena se adelantó mientras el mismo hombre se dirigía a tomar un baño, se vestía y salía de su domicilio desapareciéndose para reaparecer en el ministerio una vez llegado a su oficina el ministro comprobó que la hora en el reloj de Sirius no difería más de 5 minutos de la que él tenía en ese momento.

-Bien, nada interesante con el primero, veamos al segundo.

La segunda esfera repitió los movimientos de su antecesora para mostrar a un James Potter en su despacho mirando hacia el horizonte por la ventana como reflexionando, tomo su capa y salió de su casa, camino unas pocas calles hasta llegan a una plazoleta donde se desapareció para aparecer en el Londres muggle, en uno de los barrios más pobres de hecho, las sombras ya eran evidentes y la noche se hacía cada vez más cerrada y algunas luces del alumbrado público empezaban a encenderse, James se detuvo a punto de doblar la esquina aparentemente interesado en la pared de un edificio abandonado, dio dos pasos al frente después dos hacia atrás como dudando, volvió sobre sus pasos unos metros y después regreso nuevamente a la esquina justo debajo de un farol, rebuscó un poco dentro de su capa hasta sacar su varita y entonces todo se volvió negrura, la línea en la frente del ministro se torno rígida.

-Así que lo descubriste James- dijo el ministro casi pensando en voz alta -Bien tendremos que intentar otro método para ti, ahora sé que sabes defenderte de tus enemigos, pero me pregunto qué tanta confianza tendrás en tus amigos, uno no me sirve es demasiado cobarde pero hay otro que tiene una deuda conmigo.

Depositó la vasija dentro del armario nuevamente y lo selló con un toque de varita, tomó una bolsa llena de polvos a un lado de la chimenea arrojándolos dentro de la misma mientras pronunciaba claro y fuerte.

-Hogwarts.

***

Marian caminaba haciendo muecas de dolor cada varios pasos, el día había sido agotador y sus pies estaban hinchados y molidos, el pasar todo el día caminando en el restaurante donde trabajaba atendiendo y llevando los pedidos de los clientes había mermado sus fuerzas casi hasta el límite, con todo debía sentirse contenta, la comida que preparaba su chef era lo suficiente exótica para complacer gustos de muggles y magos por igual y aquello había salvado el negocio y su empleo con el que podía mantenerse dignamente ella y su madre.

Siempre se había considerado una chica lista, aunque la falta de oportunidades del mundo actual no le habían permitido seguir su educación más que en lo básico, sin embargo, en esos tiempos un titulo en cualquier profesión era prácticamente inútil si no podías sacar conejos de un sombrero, sin embargo sus empleos le enseñaron poco a pocola mayoria de las costumbres de los magos y descubrió que si los magos eran perezosos y pésimos en algo era en hacer comida y en realizar los quehaceres domésticos pero, como  para estos últimos ya existían los elfos domésticos decidió que en el negocio de la comida estaba su futuro.

Faltaban pocas calles para llegar a su hogar, a pesar de ser mas de las diez de la noche la calle estaba bastante iluminada pero un sonido la puso en alerta, había sido como un chasquido y estaba segura de haberlo oído justo detrás de ella.

Sin saber porqué,  apresuró el paso casi corriendo sintiendo los frenéticos latidos de su corazón golpeteando contra su pecho, suspiro con tranquilidad cuando miro la entrada al edificio donde vivía y se detuvo un momento a recuperar el aliento, súbitamente la pared se precipitó hacia ella o eso era lo que parecía, una mano de hierro la atenazo por la garganta y gritó con todas sus fuerzas, o al menos lo intento ya que ningún sonido escapaba de su boca, mientras la camaleónica figura se acercaba hacia ella.

La risa de lo que fuera que la tenía aprisionada era fría y escalofriante y Marian sintió el terror en todo su esplendor cubriendo cada poro de su cuerpo, mientras escuchaba aquella voz terrible.

-Un excelente espécimen, veamos si resiste más que las anteriores.

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La Lista

La mañana recibió a Harry con truenos y estallidos de relámpagos haciendo vibrar los cristales de su ventana, por fin era sábado en lo que se le había antojado una semana bastante larga, aunque las lecciones habían sido bastante agradables, en especial defensa contra las artes oscuras, donde había descubierto la diferencia de entrenar en casa con su padre y aprender de un maestro excelente como lo era el profesor Lupin.

Dedicó unos minutos a observar la tormenta que caía a raudales sobre los terrenos del castillo, sabía de antemano que la selección para el equipo de Gryffindor no se suspendería por una nimiedad como una tormenta, pero aun faltaban algunas horas antes de que iniciaran, así que confió en que la tormenta cediera antes de comenzar.

Probó despertar a Ron, con el cual había hecho una buena amistad desde su viaje en el expresso de Hogwarts pero este dormía a pierna suelta acallando parte de los truenos con sus ronquidos así que decidió bajar al comedor a desayunar algo.

Encontró en el comedor a unas cuantas personas entre ellas al capitán de Gryffindor un chico llamado Oliver Wood que parecía bastante concentrado en una tablita donde, a un golpe de su varita, varias flechas de colores salían disparadas hacia varias direcciones.

Harry tomo algo de pan tostado y un vaso de jugo mostrándose cada vez más interesado en lo que, ahora veía claramente, era un tablero de Quidditch en miniatura y las flechas semejaban los movimientos de los jugadores, había visto unos parecidos en el callejón Diagon que ofrecían revelar los secretos de las jugadas de los irlandeses, considerados por la mayoría de los expertos como los mejores jugadores del mundo. Sin embargo a cada nuevo movimiento, Oliver parecía cada  vez más descontento y más confuso, por lo que Harry prefirió no hacer ningún comentario.

El muchacho pareció desistir y dirigió su atención a los huevos con tocino que estaba desayunando cuando reparó en la presencia de Harry.

-Hola.- saludó – ¿Te caíste de la cama?

Harry rio ante la broma y agregó

-No, más bien me despertaron los ronquidos de un compañero.

Oliver rió también mientras tendía su mano

-Mala suerte, Oliver Wood.

-Harry Potter.

-¿Potter? ¿El hijo del auror?

-Sí, el mismo.

-Macgonagall me habló de ti, me dijo que había obtenido permiso especial del mismo ministro para que formaras parte del equipo, debes ser muy bueno para que se haya tomado tantas molestias, ¿Qué posición juegas?

-Buscador- Dijo Harry tomándose un momento para masticar un pedazo de pan tostado- Y en realidad tengo bastante tiempo jugando, pero ya lo decidirás en la selección.

Continuaron charlando sobre Quidditch y discutiendo sobre las jugadas en la tablilla de Wood, y a los pocos minutos se les sumó un adormilado Ron aunque este parecía más concentrado en el desayuno que en el Quidditch, estaban por dar las ocho de la mañana cuando Wood se levanto para preparar lo necesario para la selección y Harry y Ron partieron a alistarse.

Rayaban las nueve de la mañana cuando saltaron al campo, la tormenta se había convertido en una pertinaz llovizna que había ahuyentado a la mayoría del público, aun así alrededor de veinte personas se agrupaban en torno a unas sombrillas para presenciar la selección del nuevo equipo de Gryffindor.

Wood inicio con una práctica de vuelo donde quedaron eliminados la mayoría de los jugadores de segundo y tercer año, toco el turno a los golpeadores donde la calidad de los Gemelos Weasley quedó demostrada con golpeos certeros y una muy buena movilidad, tocó el turno para seleccionar a el buscador y después de eliminar dos prospectos que no atraparon la snitch, siguió Harry a quien le bastaron veintidós segundos exactos para atraparla, los restantes candidatos se retiraron sin protestar, finalmente los cazadores, o mejor dicho las cazadoras quedaron formadas por Katie Bell, Angelina Johnson y Alicia Spinnet las cuales marcaron por lo menos cinco tantos más que su perseguidor más cercano.

-Bien fue una sesión genial – dijo un sonriente Wood una vez que todos estuvieron en el vestíbulo lejos de la lluvia -El programa de entrenamiento aparecerá publicado el lunes en el tablero de la sala común.

Harry y Ron siguieron rumbo a la sala común, satisfechos pero calados hasta los huesos por la lluvia y el viento, cuando fueron interceptados por el profesor Lupin.

-Una muy buena actuación Harry, te felicito.

-Gracias profesor Lupin.

-Saben quiero discutir con ustedes dos algunos puntos sobre sus trabajos ¿les molestaría acompañarme a mi oficina?

-En realidad no profesor pero quisiéramos antes tomar una ducha y secarnos.

-Eso no es problema- y con un movimiento de varita Ron y Harry estuvieron secos en un instante como si jamás se hubiesen mojado.

-Ahora si no les molesta insisto en que me acompañen a mi oficina.

Notando el énfasis en la palabra “insisto” que había imprimido el profesor Lupin asintieron en silencio y emprendieron el camino hacia la oficina de su profesor.

***

Las pisadas del hombre resonaron en el recibidor que se encontraba completamente solo, los adornados y altos techos contrastaban drásticamente con la austeridad del mobiliario, una hilera de sillas se recargaba contra la pared izquierda y una serie de cuadros de baja calidad representando imágenes religiosas se dispersaban en la pared opuesta cada dos  o tres metros, al fondo una puerta de madera austera señalaba el paso a una sala mucho más amplia, un solo hombre se encontraba en una silla y un escritorio comunes y corrientes mientras alrededor de quince mas vestidas con amplias togas se encontraban en unas bancas aparentemente meditando o rezando.

-¿Padre Ignas Voltieu?- preguntó el hombre con voz clara y fuerte dirigiéndose al sacerdote que se encontraba en el escritorio.

-¿Quién me busca y que desea?- el grupo de gente que se encontraba rezando se levantó y emprendió el camino hacia la salida.

-Oh no, por supuesto que no insisto que ustedes nos acompañen y con un movimiento de varita la puerta quedo sellada.

El hombre que se encontraba tras el escritorio aprovecho la oportunidad para esgrimir una varita en contra del intruso intentando aturdirlo, pero este desvió fácilmente el hechizo, devolviendo a su vez un haz de luz verde que impactó en el pecho del individuo el cual cayó con el rostro desencajado sobre el escritorio, sus facciones empezaron a derretirse como la cera revelando el rostro de un hombre mucho más joven.

El hombre se dirigió de nuevo al contingente y pregunto de nuevo.

-¿Padre Ignas Voltieu? Y el verdadero esta vez si no les molesta.- añadió en tono burlón.

Tres hombres resultaron escudados ante el resto del contingente los cuales retiraron sus túnicas revelando armaduras de un material extraño y esgrimiendo a su vez unas espadas de un ligero tono amarillento.

-Dragones, ya veo.- dijo el intruso en un tono divertido mientras era rodeado por el contingente.

Mientras dos se abalanzaban con sus espadas el hombre desapareció fuera del circulo en un giro de su capa y dos maldiciones asesinas impactaron por la espalda a un par de los dragones, una banca se atravesó entre él y el filo de una espada mientras dos dragones mas eran impactados por maldiciones imperdonables, el mago convocó las espadas de los caídos lanzándolas contra cuatro dragones más que cayeron con el corazón o el cuello destrozados, un par de hechizos de aturdimiento rebotaron en las armaduras de los restantes obligando al mago a desaparecer nuevamente, esta vez el escritorio fue impulsado contra tres de los restantes aturdiéndolos el tiempo suficiente para caer presa de nuevas maldiciones asesinas, solo quedaban dos dragones en pie los cuales se mostraban indecisos a atacar al mago, el cual apareció detrás de ellos.

-Si se mueven son hombres muertos, pero esto no tiene que terminar así, díganme quién de ellos es el verdadero sacerdote y podrán irse.

Ambos dragones en idénticos movimientos tomaron sus espadas y se abalanzaron contra el mago en un desesperado intento.

-Estúpidos. Gruño el mago, despareciendo de nuevo y dos maldiciones más terminaron con los dragones.

-Nunca obtendrá nada de nosotros- gritaron los tres hombres que habían quedado en el salón -Jamás nos hará hablar.

-Es curioso, el que me dio la información para encontrarlos me dijo lo mismo, así que porque no se ahorran el trago amargo y me entregan lo que busco, solo un pequeño papelito y todos nos iremos a cas felices y contentos, ¿Qué les parece? ¿No? Bueno.

El mago tardo unos segundos como decidiendo con cual comenzar finalmente selecciono al más joven de los tres esgrimió su varita y dijo

 –Crucio.

El hombre se retorció por el suelo dando alaridos, pero sin pronunciar palabra. Pasaron un par de minutos más y el hombre parecía a punto de desmayarse así que el mago cesó el castigo.

-Bien probemos de otra forma, Legeremens- las imágenes pasaron a velocidad indescriptible, una ceremonia, el rostro de un hombre, el mago bajó su varita mientras el hombre se quebraba y quedaba semimuerto tendido en el piso.

-Bien, muy bien- una maldición asesina se encargó de eliminar al último hombre que intentaba proteger tras de sí al sacerdote.

-Al fin nos conocemos padre Voltieu, ahora si es tan amable, entrégueme lo que he venido a buscar.

El hombre no pronunció palabra permaneciendo estoico ante la escrutadora mirada del mago.

-Puedo borrarle la memoria y regresarlo a algún lugar donde vivirá tranquilo, no necesita morir padre, esto no tiene que pasar así.

-¿Tranquilo? Muriendo de hambre como el resto de los humanos normales, viendo como caen mis congéneres victimas de aberraciones como usted, auror.- terminó el sacerdote de forma despectiva.

-Bien, sea pues a su manera- dijo el auror levantando su varita.

***

Con un esfuerzo sobrehumano el sacerdote se inclino un poco hacia los caídos, haciendo la señal de la cruz hacia ellos dijo de manera entrecortada con las comisuras de los labios bañadas en sangre.

-Deinde, ego te absolvo a peccatis tuis in nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amen.- las fuerzas abandonaron aquel cuerpo, quedando tendido en cruz con los ojos muy abiertos, llevándose como última imagen la bellamente adornada cúpula del templo.

El auror revisó los cuerpos uno a uno, finalmente extrajo de uno de los dragones un pergamino bastante arrugado, totalmente en blanco, le dio unos golpes con su varita sin obtener ningún resultado, lo estudió por unos minutos mientras su cerebro trabajaba a marchas forzadas, finalmente acercó el pergamino a una de las velas que aun seguía encendida, colocó el pergamino cerca de la flama lo suficiente para que el calor bañara su superficie sin quemarlo, al instante una lista de nombres empezó a aparecer sobre el papel.

-Muggles- murmuró –Tan predecibles como siempre- dirigió su vista hacia los cuerpos y en forma exageradamente reverencial hincó una rodilla en el piso mientras murmuraba.

-Requiem æternam dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis- y con una sonora carcajada abandonó el lugar mientras sus pasos desiguales retumbaban haciendo eco en la lúgubre escena.

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Navidad, navidad…

Como ya habran notado no puse capítulo, ¿la razon?

Mi trabajo se ha incrementado de forma exponencial con la entrada de las epocas decembrinas asi que creo que no tendre fecha especifica para poner capitulos por el mes de Diciembre y tampoco prometo un capitulo por semana.

Ya cuando pasen las fiestas decembrinas volveremos a un capitulo por semana y buscaré la manera de recompensarlos por la espera.

Reciban un cordial saludo :)

Quedaban todavía algunas horas del día mientras James paseaba por el Londres muggle, el día en el ministerio había sido bastante tedioso y su humor distaba mucho del usual buen humor de James Potter, no tenía intenciones de preocupar a Lily así que un paseo parecía lo más adecuado, cierto que no era el mejor momento para exhibirse entre los muggle, pero su innata calidad para pasar desapercibido y la maestría que había adquirido para utilizar las prendas muggles lo hacían confundirse como cualquier otro paseante en aquella tarde de verano.

Deambuló por algunas tiendas deteniéndose eventualmente en algún escaparate sin prestar mucha atención a los artículos que mostraban, evidentemente con su pensamiento puesto en otra parte.

Los minutos pasaron rápido y James decidió regresar a casa cuando un raro anuncio llamó su atención, el lugar era más bien austero, una bola de cristal encima de una mesa color púrpura eran el único adorno encima de la puerta un letrero viejo y desgastado rezaba

“Madame Carsens. Conoce tu f  turo”

Obviamente la “u” parecía haberse perdido en el tiempo y nadie había reparado en el detalle o bien nadie se había tomado la molestia de corregirlo, lo curioso era que James no recordaba que ese establecimiento estuviese antes ahí, estaba seguro de haber pasado varias veces por esa parte del Londres muggle y jamás lo había visto, sin meditarlo mucho se encamino hacia el local sintiendo en el pecho el retumbar de sus latidos como si hubiese corrido una maratón.

James entró provocando un tintineo al abrir la puerta, la iluminación estaba a cargo de unos cuantos candelabros con velas a medio consumir que hacían que el lugar estuviese plagado de sombras.

-Buenas tardes- llamo James después de un carraspeo, la sensación en el pecho no se había ido y por inercia saco su varita y la mantuvo apretada por lo bajo.

-Pase, pase- dijo una voz hacia su izquierda en una puerta cubierta por tiras de colores que hacían las veces de cortina.

-Tome asiento- dijo nuevamente la voz, la habitación estaba aun mas oscura que el resto del lugar y la mujer se hallaba detrás de una mesa por lo que solo se adivinaba su silueta.

-Yo, solo pasaba por aquí y…-James escondió su brazo con su varita sin tomar asiento

-Vamos, pase no hay por que tener pena, ¿quizás buscando la respuesta en el amor, o lo que le depara el destino?- la mujer se incorporo y encendió las velas que se encontraban en el centro de la mesa con una cerilla lo que iluminó la habitación y su rostro.

-¿No es usted una bruja?- pregunto James sin dejar de notar el detalle de la cerilla

-Claro, pero la magia se deja para cosas mas importantes que para encender la luz, pero eso no es importante dígame que desea saber y yo le revelare lo que el destino le depara.

-No, la verdad no, solo entre por curiosidad.

-Vamos, ya se leeré tu mano gratis y si te interesa lo que las líneas del destino han escrito para ti podemos seguir adelante ¿Qué te parece?

James accedió más por complacer a la vidente que por verdadero interés.

-Mmh, interesante, eres un joven soltero y muy solicitado por las mujeres por lo que veo.

-Algo hay de eso- contestó James divertido por el error de la adivina.

-Hay una mujer, una rubia, bastante bonita y muy joven su destino se encontrara con el tuyo y la felicidad esta a la vista pero…- el rostro de la adivina se ensombreció –Algo no esta claro, la visión se torna confusa y desaparece, quizás si intentáramos con otra cosa, la lectura del té suele ser muy efectiva en estos casos ¿que te parece? Solo un galeón y te revelare el resto.

-No, creo que no- James se levanto y depositó dos galeones sobre la mesa, la sonrisa había vuelto a su rostro y dos galeones le parecían un bajo precio- De todos modos me ha alegrado la tarde, seguiré buscando a esa rubia y le dejaremos el resto al destino.

-Te un buen día hijo-contesto la adivina con la felicidad reflejada en sus pequeños ojos color miel y regresa cuando quie… ahhg.

James se detuvo al escuchar el grito de Madame Carsens y la encontró recostada contra su silla presa de una violenta convulsión sus ojos parecían brillar y romperse, trozos de vidrio brotaron de ellos impelidos por un destello revelando debajo de los pupilentes unos ojos verdes brillantes, mientras el pelo, antes meticulosamente peinado, se erizaba y se enrollaba sobre si mismo, Madame Carsens quedó quieta después de una convulsión especialmente violenta y empezó a hablar con voz de ultatrumba erizando los cabellos de la nuca de James.

-El guía se acerca, nacido bajo la casa del león protegido por la inmortalidad del fénix, sacrificará su niñez para ser investido por los más recónditos secretos de Hogwarts, el futuro quedará en sus manos mientras la oscuridad ocupará la tierra como nunca antes se ha visto y como nunca mas se verá, solo el guía prevalecerá acompañado de los guerreros de la luz, ellos se opondrán al ejército de las sombras, pero para obtener la victoria, deberán perderlo todo, su luz misma deberá extinguirse para darle luz a otros.

El guía se acerca, y el fin de la magia se acerca con el.

Madame Carsens cayó desmayada sobre la mesa dejando a James paralizado por la sorpresa, se acercó despacio para intentar reanimarla, la sacudió un par de veces por el hombro sin obtener respuesta.

-No te responderá, no despertará dentro de un rato.

La silueta resplandeciente, blanca aperlada de un fantasma bastante conocida para James era la dueña de aquella voz.

-¿Quien eres?- preguntó James.

-Soy…o mejor dicho fui en vida Cassandra Trelawney, esa que vez ahí es la última de mis descendientes.

-Trelawney, ¿la Trelawney del Hogwarts medieval?

-La misma James Potter, no te sorprenda- agrego rápidamente con una sonrisa al notar el rostro de James.

-Sabría tu nombre aun sin contar con la extensa sabiduría del otro mundo, pero eso no es importante, lo que he venido a decirte si lo es.

-Lo primero que debes saber es que no eres la primera persona que escucha esta profecía, yo fui quien te conduje aquí, he poseído por un momento a la pobre Sybil para forzarla a repetirla, debes saber también que habrá grandes poderes en pugna una vez que esta se desencadene, será muy difícil entender quien esta del lado del bien y por lo tanto debes tener cuidado en quien confías esto que te digo, se receloso hasta de tu sombra pero mantén a tus amigos cerca.

El fantasma de Cassandra empezó a desvanecerse, James preguntó antes de que desapareciese.

-¿Porque yo, porque acudiste a mi?

-Lo entenderás en su momento.- la voz llego casi como un susurro y la habitación se sumió nuevamente en penumbras.

James salió con paso presuroso tomando bocanadas de aire una vez que llegó a la calle, reflexionó por un momento lo que acababa de pensar sacó de entre sus ropas un collar sujeto a su cuello y lo tocó con la punta de su varita.

Tom se encontraba en su departamento a las afueras de la ciudad, sumergido entre un mar de pergaminos y lo que parecía un mapa de la Europa oriental cuando sintió el frío en el pecho producto del collar que llevaba, a regañadientes enrolló los pergaminos nuevamente, tomo su abrigo y abrió la ventana, voló unos cuantos metros hasta el siguiente tejado donde con un toque de su varita se desapareció.

Reapareció nuevamente en la azotea de un edificio en construcción donde James Potter ya lo esperaba.

-Más vale que sea importante James.

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